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Juanita León: "Queríamos ser un laboratorio de innovación periodística"

Por: 
Juanita León
Juanita León: "Queríamos ser un laboratorio de innovación periodística"
Creadora y directora de La Silla Vacía.

Ser la creadora de La Silla Vacía ha sido un reto grandísimo porque había que crear un modelo de negocio sostenible en un campo donde nadie ha encontrado la forma de sobrevivir. Ni siquiera los medios tradicionales, que llevan más de cien años de existencia, lo han logrado. Ha sido clave trabajar con personas muy inteligentes y creativas.

Yo trabajaba en Semana y sentía que tenía el mejor puesto del mundo: libertad, jefes chéveres, hacía crónicas sobre el conflicto, estaba muy cómoda, pero me retiré para escribir el libro País de plomo y me di cuenta de que en las historias había dejado por fuera detalles muy reveladores de cómo era la guerra. En los medios tradicionales se cae en ciertos eufemismos y se omiten detalles que hacen que se pierda la verdad. Sentí que no era capaz de volver a hacer lo mismo, pero sabía que no encontraría otro puesto igual. 

Mi papá me escuchó y me dijo ‘por qué no compras un medio, averigüa cuánto vale El Espectador’. Era una cantidad de plata increíble. Cuando se lo conté me dijo que hiciera cuentas para crear un medio desde cero. Eso me inoculó en la cabeza la idea de que podía crear mi propio medio y decidí hacerlo en internet. 

 

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“Un día mi papá me escuchó quejándome y me dijo: 'ser empresario es solucionar problemas. No te quejes, esa es la descripción de tu trabajo'”.

 

Cuando volví  a Semana, le dije a Alejandro Santos que quería montar Semana.com a diario, yo quería aprender con la plata de Felipe López y así se lo dije. La gente me dijo que estaba loca, que era un descenso en mi carrera. Luego salió la beca Nieman en Harvard y aproveché para pensar cómo hacer mi medio. Conocí a los gurús de internet y escribí la idea. Un gringo me buscó un día para fundar un medio multimedia en internet en Estados Unidos; era un puestazo, pero fue un gran esfuerzo, muy difícil. Al final dije, si fui capaz de dirigir yo sola un medio en inglés, para gringos, puedo dirigir el mío en Colombia. Apliqué a una beca de Open Society y me gané cien mil dólares. 

La primera barrera fueron mis amigos, que intentaban protegerme del fracaso. El ambiente en Colombia es para jugar a lo seguro, para no arriesgarse. Todo el mundo me decía: ‘eso es imposible, a nadie le importa la política, los medios te van a arrasar, no hay un mercado’. Y tenían algo de razón, pero yo estaba tan segura de mi idea que dije ‘si fracaso es como si hubiera hecho un MBA en Estados Unidos’.

Olga Lucía Lozano y Cristina Vélez, con quienes había trabajado se vinieron conmigo. Pero las personas con las que yo había hablado de este proyecto, me decían no. Eso fue muy duro. Alma Guillermoprieto me dijo que arrancara con pelaos chiquitos y pilos y que los formara. Ese fue un gran consejo; La Silla no sería lo que es si lo hubiera hecho con periodistas tradicionales. Eso también fue innovador, aunque fue forzado por la necesidad. Le dio otro carácter a La Silla, fue crear otro tipo de periodista. 

Luego el reto fue tener la disciplina para cumplirles la promesa a los lectores. Me comprometí conmigo misma a que todos los días habría dos historias y si una se nos caía a las 9 de la noche, nos sentábamos a esa hora a escribir otra. Fue un esfuerzo impresionante, pero fue importante porque fuimos serios desde el principio. Una fórmula clave fue que Olga Lucía se hiciera socia y tuviera el cargo de editora creativa. Fue clave también la definición que le dimos desde el principio: queríamos ser un laboratorio de innovación periodística para transformar el periodismo en Colombia, a partir del ejemplo. 

Fracasos hubo muchos y había problemas todos los días. Un día mi papá me escuchó quejándome y me dijo: ‘ser empresario es solucionar problemas. No te quejes, esa es la descripción de tu trabajo’. Ese día cambié el chip. Comenzamos a pensar en modelos de negocio, intentamos muchas cosas como consultorías a empresas, pero empezaron a surgir conflictos de intereses y decidimos enfocarnos en nuestro objetivo. Creamos un agregador de contenidos con blogs de temas más comerciales para que financiaran la operación, pero fue tan vanguardista que fracasó: tuvimos 12 mil usuarios. Decidimos entonces que el criterio sería ‘hacer plata mientras dormimos’. 

Hoy el 50% de la financiación proviene de iniciativas comerciales. En seis años de existencia, nos vamos aproximando al modelo de negocio. Somos inspiradores porque los periodistas jóvenes creen que hay otra alternativa y otros caminos que no son los cuatro medios tradicionales.

La barrera hoy es seguir innovando, cómo no volverse parte del establecimiento, cómo volver La Silla autónoma e independiente de Juanita León. Hemos sido innovadores en la relación con la audiencia, para nosotros está en la mitad de la redacción, respondemos todos los comentarios. Recogimos 100 mil dólares de donación con los superamigos. Hemos innovado en formatos narrativos, en formas de contar historias; en el modelo de negocio, dependemos poco de la pauta, lo más innovador es la Silla Llena es un piloto pero ya tenemos 600 miembros expertos en debate de altísima calidad. 

 

Las cifras de la Silla Vacía: 

- 11 periodistas.

- 600 mil usuarios únicos al mes.

- Un millón de páginas vistas.

- 655 mil seguidores en Twitter.

- 100 mil seguidores en Facebook.

- Premio Simón Bolívar por mejor cubrimiento periodístico en 2014.

- Premio Gabriel García Márquez en la categoría innovación periodística 2013.

- Premio Mejores líderes de Colombia 2011 a Juanita León.

- La última encuesta de Cifras y Conceptos la ubica en el cuarto lugar dentro de los medios más leídos entre los líderes de opinión. 

 

Foto: Daniel Álvarez.

 
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