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Así me fue buscando sexo casual en tres ciudades a través de Tinder

Mujer con el pulgar hacia arriba
Una mujer cuenta su experiencia en busca de sexo casual en Bogotá, Barranquilla y Medellín.

 

 Por: Lina Sarria 

 

Un relato en el que confluyen desde los prejuicios hasta un buen polvo. 

 

Tengo 30 años y he vivido toda la vida en Bogotá. De esta ciudad son mis amigos, mis amores y mis desamores.  Acá me gradué del colegio, de dos universidades y llevo casi ocho años sumergida en un mundo laboral donde es muy sencillo conocerse con la mayoría de colegas. He intentado vivir en otras ciudades, pero regreso porque me gusta vivir acá. 

 

Cuando apareció Tinder en el radar de la vida social bogotana tenía una pareja estable pero la curiosidad por conocer nuevas personas fue mayor. Abrí una cuenta. El primer reto fue seleccionar las fotos adecuadas. Como solo podía usar las de Facebook, elegí una foto de perfil de unos años atrás en la que me veía más joven y bonita. 

 

Recuerdo que me echaba en el pasto con mis amigos más jóvenes de la maestría a navegar en Tinder. Cada uno con su celular en la mano, movíamos el dedo a la izquierda de la pantalla si no nos gustaba la persona sugerida y a la derecha si queríamos conversar con ella. Cada tanto lanzábamos un comentario sobre los personajes que encontrábamos. Ellos enviaban corazones sin recelo, yo los reservaba para los perfiles que de verdad me interesaban. En Tinder las personas expresan el interés de conocer a alguien por medio de un corazón, cuando hay match es porque la otra persona correspondió de la misma manera y se abre un chat entre las dos. Pasaron meses sin concretar ninguna cita. Hice match con algunos pero las conversaciones fueron muy escuálidas para conocernos en persona.

 

El fracaso de mi experiencia en Tinder en Bogotá se lo debo a varias razones. Una, la principal, es que no tenía claro qué estaba buscando en esta red de citas. Llegué por curiosidad y a la espera de que algo sucediera. No salí con nadie porque no sabía si lo que quería era una cita o sexo casual. La segunda, fue el filtro que usé para dar ‘me gusta’ a los perfiles sugeridos. Esperaba que una foto de perfil o una descripción me mostraran quién era la persona detrás, sin darle la oportunidad de cruzar algunas palabras con ella. Para rematar, seleccionaba los perfiles con cierto clasismo bogotano. Y no me siento orgullosa de decirlo. Pasaba fotos con la idea de encontrar personas que hubiera visto antes, no necesariamente conocidos, pero sí con ciertas referencias. 

 

 

Sexo casual en Barranquilla 

 

Me invitaron a dar una charla en Barranquilla. Llegué un día antes del evento para almorzar en El Árabe y descansar un poco en el hotel. En medio del ocio me dieron ganas de tener sexo casual. Instalé Tinder nuevamente y dediqué algunos minutos a conocer a alguien. Esta vez fui más generosa con mis corazones. Di ‘me gusta’ a un par de chicos de la ciudad, a un italiano que estudiaba allá, a un gringo que estaba de vacaciones, incluso a una mujer. Así como se puede configurar el rango de edad de la persona que te gustaría conocer, también se puede elegir si estás interesado en alguien de tu mismo sexo, del sexo opuesto o si prefieres tener las dos opciones. Por equivocación moví el dedo a la derecha y le envié un corazón a un barranquillero cuyas fotos no me convencían. Él me respondió de la misma manera y al instante estábamos conversando por el chat. Me preguntó cuánto tiempo estaría en la ciudad y me pidió mi número de teléfono para hablar por Whatsapp. Me gustó su determinación y accedí. Sentí confianza porque su Facebook parecía real y teníamos a una persona en común. 

 

A las siete de la noche me buscó en el hotel y fuimos a lo que llaman ‘una frutera’ a tomar un jugo. Por seguridad, una amiga estaba advertida de que me iba a encontrar con esta persona y del lugar.  Al comienzo nuestra cita fue convencional: qué haces, dónde estudiaste y qué te gusta hacer. Luego fuimos a un parque y nos sentamos a echar lora. Me contó que hacía surf y dictaba clase en una universidad. Aumentaron las anécdotas, los chistes, la cercanía de nuestros cuerpos y, finalmente, lo invité al hotel donde me quedaba. 

 

Fue una noche increíble. Tuvimos sexo en la ducha, en el balcón, en la cama. Y luego de tirar en todas las posiciones pedimos a la habitación sándwiches, papas fritas y malteada. Aunque le había pedido que no se quedara a dormir porque quería la cama para mí sola, no fui capaz de pedirle que se fuera y amaneció conmigo. Volví a Bogotá y seguimos chateando pero no nos volvimos a ver más. 

 

 

Amigos por una noche

 

Pasé un fin de semana en Medellín. Un amigo, experto en Tinder, me recomendó que cuando viajara a otra ciudad escribiera en mi perfil que estaría por poco tiempo. Y al parecer funcionó: en medio día tenía varios match y un par de conversaciones iniciadas. Opté por encontrarme con una chica que estaba cerca para no tener que moverme demasiado. Cuadré para vernos, compartimos unos buenos tragos y, aunque no tuvimos sexo, me enseñó la ciudad en la noche y aprendí que Tinder también funciona para pasar un buen rato con alguien local.  
 

 

Guía de seguridad para un encuentro casual 

 

Tinder no es la única aplicación de citas del mercado. En Colombia se usan otras como Happn, Grindr, Bumble y Adopta un man. Aunque sabemos que algunas personas en estas aplicaciones buscan algo más serio que un encuentro casual, no está de más tener en cuenta esta guía creada por Parces ONG. 

 

 

No le de pena tener sexo  casual. Es rico y placentero.

Reconózcalo y acéptelo. Tener sexo casual es más común de lo que piensa. Es importante hacer los prejuicios a un lado. 

 

 

Cuénteles a sus amigos con quién se va a encontrar. 

Construya una red de seguridad. Identifique entre sus amigos, familia o compañeros de trabajo a quién le puede contar que va a tener sexo casual y quién puede reaccionar ante una emergencia.

 

 

 

Compruebe su perfil en otras redes sociales. Incluso busque su nombre en Google. 

'Stalkee' a su cita. Es importante que verifique la identidad de la persona con la que se va a encontrar para no caer en engaños o trampas. 
 

 

 

Avísele a su red dónde va a estar, en cuánto tiempo deben llamar para saber cómo va todo, qué hacer si no responde.

Active su red de apoyo. Si le dieron ganas de tener algo de intimidad, envíele a su red una foto y el teléfono de la persona con la que va a estar. También comparta la ubicación del sitio donde se van a encontrar. 

 

 

Sea precavido con lo que ingiere. Esté alerta cuando lo inviten a un trago. No descuide su bebida.

Autocuidado y precaución. Si está tomando, échele ojo a su trago antes de tomar un sorbo.

 

 

Disfrútelo y protéjase. 

Pásela rico y, si le gustó, guarde su número para repetir.   

 

 

Foto: Istock

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