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Sebastián Martino, el papá del desafío

Mauricio González
El productor general está conectado con el programa de Caracol desde las 5:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche, de lunes a lunes.

 

 

Por: Martha Beltrán

 

Recorre Playas, montañas y ríos. Se le mide a todo. Se mueve de aquí para allá, incansable. Entre los  equipos de televisión, el cuerpo técnico y los participantes se ve una 'hormiga' que no para. El desafío lo conquistó en el 2004 y desde entonces espera con ansias cada nueva edición. “Este desafío es un nuevo reto. Hacer un programa como este significa dejar una vara muy en alto para intentar superarla al año siguiente”. Es un amor demandante, que empieza mucho antes de lo que la gente imagina. “Nosotros nunca dejamos de trabajar –cuenta–. Hacemos otros proyectos y, en paralelo, seguimos hablando del programa, organizamos reuniones, diseñamos los cambios técnicos y de contenido. Desde diciembre del año pasado estamos dedicados un 100%¨.

 

 

Trece, ese es el número de ‘desafíos’ que ha vivido, desde que en el 2004 decidió aceptar el reto e involucrarse en este proyecto desarrollado por Caracol. Formaba parte de un grupo de cuatro personas, a quienes el canal encargó de preparar un programa de aventuras. “Esa fue la semillita de este proyecto que ha ido creciendo año tras año. Soy un papá orgulloso de ver este hijo crecer y ver en lo que se ha convertido”. 

 

 

Sebastián habla con pasión, y El desafío, a pesar de tantos años, aún lo sorprende. Esta vez se convirtió en juez. “Nunca me imaginé haciéndolo, se dio de forma natural. Yo dirigía las pruebas desde fuera, medio tenía el rol de juez y lo venía desempeñando de toda la vida. Cuando tomamos la decisión de hacerlo visible me dio duro, porque no me veía saliendo en televisión, pero también me facilitó el trabajo, porque recorrer la prueba me da la posibilidad de estar viendo lo que pasa, pegado a los participantes y no desde fuera. Como juez estoy contento, como productor general es raro que también sea el juez. Soy como bipolar, en algunos momentos soy el productor general y en otros voy a mi maleta con mi uniforme, me cambio y digo: “Ahora soy el juez”, dice esbozando una sonrisa.

 

 

 

No es ningún juego

 

Todo está fríamente calculado. Los juegos nacen de las experiencias y los conocimientos de un grupo grande, de más de 40 personas, con profesiones diferentes, entre las que se pueden encontrar arquitectos, artesanos, deportistas y un bailarín. “De esa diversidad surgen ideas para poner retos que hagan que nuestros participantes se luzcan, que es el objetivo de todos”, puntualiza Martino, quien, por supuesto, encabeza el grupo.

 

Todos los días se reúnen, en la mañana con los chicos de los juegos, y en la noche, con los responsables de cada área para analizar lo que se hizo, qué se debe mejorar o cambiar, cuál es la mejor logística, cuántos carros o lanchas se necesitan, “todo para poder organizar este monstruo que moviliza, todos los días, casi 300 personas¨. Y lo logran a la perfección.

 

 

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El videógrafo familiar 

 

Este desafiante padre ha sacrificado muchos momentos con su hija. El nacimiento de Hanna coincidió con la grabación del programa en Marruecos, y Sebastián llegó justo tres días antes del parto. “Obviamente no he estado en ninguno de sus cumpleaños, siempre me coincide con las fechas del reality. Es duro, y creo que todos los participantes y el grupo de producción necesitamos que nuestras familias nos apoyen para hacer esto. Son tres meses al año que estamos lejos de casa”.

 

Está conectado con su pequeña, la llama, le manda videos que graba en algunos de los lugares paradisíacos de Cap Cana. “Trato de generar la mayor conexión posible con mi familia y de compartir las vivencias, lo que me pasa, en dónde estoy y lo que estamos haciendo”.

 

 

 

En modo 'Desafío'

 

No importa si están desayunando, almorzando o comiendo, simplemente vive en función del programa. “Todas las mañanas me voy en bicicleta hasta el taller con el jefe de carpintería. Vamos hablando sobre ideas para el programa, y siempre le digo: “Anoche tuve un sueño”. Y es algo que lo maravilla: tener una idea y verla materializada a los cinco días; no es fácil, pero El desafío lo hace posible.

 

¿Estrés? Sí, por supuesto, todo el tiempo. Se vive durante tres meses. Es como un papá que solo descansa hasta que todo salga como estaba previsto. “Todo el tiempo me reportan lo que están haciendo y cómo están los participantes y los juegos en las playas. Soy responsable no solo de los 36 participantes sino de las 180 personas de Colombia que vinieron acá”. 

 

Sebastián trata de ser lo más paternal posible porque entiende que a veces es muy difícil estar lejos de casa. Son como una familia y buscan crear un buen ambiente, punto clave para el éxito del proyecto. “Hay gente que ha trabajado en los 14 ‘desafíos’. Se vuelve ritual. Confío mucho en la gente con la que trabajo”, dice Sebastián, el jefe de toda una tribu. “No soy el que da las indicaciones, sino que soy un coordinador. Cuando uno tiene un grupo tan grande es importante que todo el mundo sepa lo que está pasando todo el tiempo, y para no repetir cosas, estar actualizados. El desafío te conecta muy rápido”. 

 

Cuando regresa a Colombia, su trabajo con el programa continúa. Se toma unos días de descanso y entra a posproducción para estar pendiente de la finalización de los capítulos. “Hasta que sale el último al aire me desconecto del proyecto”.

 

 

Foto: Caracol Televisión / Mauro González

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