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Así me fue en Bramador

Atrévete con esta propuesta gastronómica, ubicada en la Zona T de Bogotá.

Por: Cristian Gómez.

 

Para algunos la carne es una debilidad, tanto, que aquel que descubre una parrilla que se ajuste a su gusto está condenado a convertirse en un comensal fiel. 

 

Ubicación: Cra. 14 No. 83-53, Bogotá.

 

1. Ambiente

Tranquilo de día, íntimo de noche. Para almuerzo o cena, el espacio se sabe adaptar a ambos momentos. En mi caso, prefiero disfrutar de una buena carne en un ambiente tranquilo, lo más similar a un restaurante que a un bar. La acústica del segundo piso es envolvente, porque no escuchas el ruido de abajo ni mucho menos el de la calle.

 

2. Concepto

Tiene un aire  a bodega de viñedo. Sus barriles de madera y su vitrina llena de botellas le dan un toque elegante y, al mismo tiempo, relajado. Se presta para ir en jean y camiseta o con una pinta más formal.  Si va con hambre, de igual manera vaya con intención de tomar un buen sauvignon o, por qué no, un trago más fuerte. 

 

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3. Comida

Para el que no le gusta especular y tira su crítica más implacable cuando de carne se trata. Recomendamos el plato Bramador, de 500 gr. Está concebido para una persona, pero dos pueden pedirlo sin temor a arrepentirse. Para ir picando, entre el chicharrón encevichado y  el pastel de yuca, sugiero el primero. Es crocante y seco. El pastel es simplón.

 

4. Servicio

Los meseros son los mejores guías. Los de Bramador apuntan al gusto del cliente. Son ellos los que se encargan de explorar. Preguntan hasta dar pronto con la sugerencia. Saben escuchar y no van con cualquier respuesta, solo por salir del paso. Están para el consumidor de carne, encuentran el corte y el término indicado. En su servicio hay más sinceridad que ambición de vender un producto. 

 

 

Fotos: Daniel Álvarez.

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