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El desayuno, una tarea de todos

Por: 
Redacción Comercial
Su ingesta influye en el nivel de energía y en la capacidad de aprendizaje.

Con frecuencia oímos hablar de la lucha contra la epidemia de la obesidad infantil, del fomento de dietas saludables y de la importancia de la actividad física regular. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS),  y en colegios y escuelas, se escuchan propuestas para que los niños cada vez sean más conscientes de lo que comen y para que cada porción tenga los nutrientes necesarios que aporten a su desarrollo y crecimiento. Una tarea que, aunque amplia, se puede empezar a poner en práctica desde acciones sencillas, como tener en el hogar bebidas y alimentos saludables; mostrar comportamientos que fomenten un estilo de vida sano –puesto que los niños suelen modelarse a través de la observación– y, la más importante, según los nutricionistas, promover el desayuno todas las mañanas. 

 

“Esta primera ingesta de alimentos es tan trascendental que incluso condiciona el aprendizaje. Un niño que no se alimenta bien en la mañana desarrolla un comportamiento agresivo y tiene un menor rendimiento escolar. Es muy fácil identificarlos, pues se les ve pálidos y con menos energía”, afirma Juliana Mejía, nutricionista de Nutribienestar. 

 

Un desayuno completo y equilibrado, en cambio, es el mejor antídoto contra la obesidad infantil. “Está demostrado que existe mayor tendencia a la obesidad en niños que no desayunan o que lo hacen mal, con respecto a aquellos que lo hacen adecuadamente, puesto que llegar con mucha hambre al mediodía suele provocar que se coma peor y más de lo necesario”. 

 

Esto, sin contar que la mala distribución de las comidas aumenta la probabilidad de que el cuerpo asimile la grasa en vez de quemarla. Y la falta de energía limita la actividad en los juegos y predispone al sedentarismo. En consecuencia, a futuro hay altas posibilidades de que el niño sea un adulto obeso. Sin embargo, no significa que deban ingerir una cantidad exagerada de porciones.

 

Un desayuno saludable y balanceado debe contener un carbohidrato (pan, tostadas, cereales, waffles o galletas), una fruta (es la principal fuente de fibra y vitaminas) y una proteína (leche, huevos, queso o algún embutido bajo en grasa, como salchichas de pavo o pollo). 

 

A esto, Ángela Franco, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia, agrega que: “La leche y los productos lácteos son parte esencial de un desayuno nutritivo, gracias a que proveen calcio para desarrollar huesos sanos, así como vitaminas B2 y B12”. No obstante, hay muchos niños a los que no les gusta la leche y a menudo disfrutan beberla cuando tiene un delicioso sabor. Para ellos una buena opción es ofrecerles un vaso de Milo, porque tiene ingredientes naturales y ACTIV-GO, una mezcla de malta con vitaminas y minerales que, al fusionarse con la leche y la cocoa, proveen energía para el día.

 

En conclusión, desayunar es una tarea de todos. Las entidades deben difundir campañas que promuevan  que los niños tomen el desayuno. Las instituciones deben ofrecer opciones saludables e invitar a la actividad física. Y los padres no deben permitir que los más pequeños de la casa salgan sin desayunar. 

 

Sugerencias para la promoción de una nutrición saludable en niños y adolescentes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud:

 

- Darles un desayuno sano y balanceado antes de acudir al colegio. 

 

- Ofrecerles refrigerios saludables (cereales integrales, hortalizas, frutas).

 

- Reducir la ingesta de alimentos ricos en calorías y pobres en micronutrientes.

 

- Hacer lo posible porque las comidas se hagan en familia. 

 

- Proporcionar información para que puedan elegir opciones alimentarias saludables.

 

 

Foto: iStock.

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