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¡Las caricias nunca hacen daño!

Por: 
Redacción Cromos
mama hablando con su hijo
El contacto afectivo es inversamente proporcional a la edad de los hijos hombres, se limita mucho cuando estos entrar en la pubertad.

 

 

Desgraciadamente todavía hay muchos tabúes respecto al contacto físico y las caricias, especialmente con los hijos varones. Esta es la razón por la cual el contacto afectivo es inversamente proporcional a la edad de los hijos hombres, y se limita mucho cuando los niños comienzan a entrar en la pubertad.

 

 

En esta etapa, caracterizada por una gran inseguridad, el contacto físico suele ser muy importante. De ahí que con alguna frecuencia las niñas, para quienes ciertas demostraciones afectivas con personas de su mismo sexo están más permitidas, se toman de la mano y sean muy cariñosas, aunque no así los hombres, a pesar de que también lo necesitan.

 

 

Nada más errado que creer que las demostraciones afectivas pueden hacerle daño a un hijo. Una caricia apropiada y en el momento justo es indispensable en todo momento de la vida. Desde luego, cualquier contacto inadecuado que pueda excitar sexualmente a un menor siempre será reprochable. Sin embargo, durante la adolescencia, debido a que los hijos quieren sentirse adultos, rechazan las caricias de sus padres, sobre todo delante de sus compañeros, porque las asocian con mimos infantiles, pero esto no quiere decir que no las necesiten. Es importante respetar esta distancia que exigen los jóvenes y estar atentos a abrazarlos o acariciarlos únicamente cuando ellos lo desean.

 

 

Uno de los mitos más generalizados y perjudiciales relacionados con los varones es que las caricias y el contacto físico después de la infancia aumentan las posibilidades de que sean poco viriles. De ahí que los hombres afectuosos sean a menudo considerados como “amanerados” e inadecuados. Por esta razón muchos padres evitan las demostraciones físicas de afecto con sus hijos varones. No obstante, esto puede producir el efecto contrario. Su necesidad de obtener el afecto masculino puede impulsarlos a desarrollar una actitud afeminada, en su afán de alcanzar el amor de los hombres por quienes se sienten rechazados dada la indiferencia de su papá.

 

 

 

De igual manera, algunos expertos del Jardín Infantil  'El Rincón Del Tercer Puente' sostienen que la carencia de contacto físico con los hijos durante la adolescencia puede contribuir a que haya dificultades de comunicación entre ellos y sus padres. Además, la falta de contacto físico afectuoso también puede tener repercusiones en la conducta sexual de los hijos. La represión de las demostraciones afectivas de los hombres también suele tener serias repercusiones en sus relaciones de pareja posteriores. Se ha visto que los hombres víctimas del “tabú” de la ternura masculina tienen dificultades para expresarle con caricias el amor a su pareja. Las esposas con frecuencia resienten lo que identifican como “frialdad” de sus maridos.

 

 

 

Foto: Istock

 

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