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Damas con actitud en la era digital

Entre nosotros han aterrizado figuras como la youtuber, la influenciadora, la bloguera. Y con ellas también una interesante ambivalencia.

Por: Vanessa Rosales.

 

 

Clic. Una mujer sonriente muestra su atuendo. Tap. Lecciones sobre maquillaje rápidas y narradas por una chica de manera dinámica. Espabilo. Cambio de imagen. Deslizo. Nueva fotografía. Vista a la pantalla. Tonos edulcorados, cuerpos lisos, ropas bellas, sonrisas constantes, mujeres posando.

 

Las mujeres siempre han mirado imágenes de otras mujeres para aprender cómo vestirse, cómo moverse, cómo gesticular, cómo comportarse, cómo ser. Mirar atrás, en busca de ideales de mujer de otros momentos, siempre empuja a asomarse al mundo de las imágenes, espejos importantes en el tema. 
Flapper. Pin-up. Femme fatale. Fémina ornamental. Dama elegante. Chica dinámica. Mujer liberada. Ejemplos varios. Sin embargo, antes las imágenes eran más limitadas y lo eran también los tipos de mujer que se celebraban. 

 

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Hoy, en la experiencia digital, en ese mar visual saturado y siempre cambiante, ¿qué tipos de mujer celebran las imágenes? 

 

Entre nosotros han aterrizado figuras como la youtuber, la influenciadora, la bloguera (y sus derivadas). Y con ellas también una interesante ambivalencia.
Por un lado, ellas han sido ejes de una poderosa liberación (algo que, si bien ya no se siente novedoso, no deja ser revolucionario). La era digital dio a esta generación de mujeres la posibilidad de ser ellas quienes se encargan de su propia imagen (los encargados de nuestras imágenes fueron, durante mucho tiempo, los hombres, la mirada masculina se encargó casi siempre de crearnos). 

 

En ese sentido, estas mujeres son hijas de su tiempo. Herederas de una época en la que nunca habían sido tan libres para hacer imágenes de ellas mismas. Habitan un momento en que nunca habían estado tan disponibles a nuestros ojos tantas mujeres y tantas imágenes. 

 

Pueden tomar su propia fotografía hasta estar complacidas y saciadas. Pueden volcar la cámara de un celular y hacerla espejo. Pueden crear videos en la privacidad y lanzarlos a millares de miradas. Pueden decidir lo que proyectan acerca de sí mismas en el performance virtual. Pueden escoger lo que ocultan y delatan de su ser, su cuerpo y su vida. ¿No les parece un gran poder?

 

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Las contradicciones de nuestro tiempo

 

Aunque sí es cierto que las tecnologías (y las liberaciones femeninas) han hecho que la mirada del hombre ya no sea tan definitiva como antes en nuestra identidad, también es verdad que, al poner tanto foco en la imagen, han activado la búsqueda de aprobación de los demás. Una de las desventajas de las redes es, precisamente, que motivan a que las mujeres retomen esa ansiedad por complacer. Y, sobre todo, están haciendo de la apariencia uno de los elementos más importantes a la hora de construir su identidad.

 

 

¿Qué nos dicen estos ideales de mujer? 

 

En muchos casos, nos hablan de una identidad puesta en la imagen. Mujeres dominadas por la apariencia. Cambios de ropa interminables. Poses incesantes. Máxima aspiración a la belleza. Ser linda. Ser aprobada. Complacer. Mostrarse siempre alegre. 

 

Hay, sí, un discurso en torno al esquivo concepto de la ‘autenticidad’, que si bien en ciertos momentos invita a las mujeres a quererse y a aceptarse, lo hace bajo el hechizo de la apariencia como centro de gravedad. 

 

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Estas preguntas no intentan crear vigilancia en torno a lo que se escoge o no en libertad. Son más una invitación a preguntarnos si los ideales de mujer que estamos celebrando le hacen honra a las posibilidades que muchas tenemos hoy. La vanidad, la moda, la estética, todas pueden ser armas de afirmación, de autonomía, de goce. Vivimos en una era en la que una mujer, en todas sus complejidades, puede tener la moda como herramienta de expresión. Pero costó mucho llegar a que las mujeres pudiéramos ser más que solo imagen complaciente. 

 

¿Estos ideales incentivan a las más jóvenes a que sean auténticas? ¿O a que cultiven, sobre todo, el aspecto de su imagen? Con todas las delicias que puede acarrear la apariencia, hoy, que hay tantas posibilidades, ¿queremos ser esclavas de lo que vemos en el espejo?

 

 

Fotos: Getty - iStock.

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