Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

Yoko Ono, más alla de John Lennon

Yoko Ono, más alla de John Lennon
Fue marcada por la vida y la muerte de John Lennon, pero nunca traicionó su identidad. Hoy continúa produciendo arte de vanguardia y promoviendo mensajes de la paz. Además es #1 en las emisoras de dance estadounidenses.

Aunque Yoko Ono es conocida como la esposa de John Lennon, recordada como el parásito que terminó con la amistad de los cuatro amigos de Liverpool que desmayaban niñas en sus conciertos, ese es solo un capítulo en la historia de esta aristócrata japonesa, artista de vanguardia que después de la guerra, hizo de las calles de Nueva York su casa.

Yoko conoció a Lennon en una galería donde exhibía su obra. Ya era una artista establecida, parte del grupo Fluxus, practicante del arte neo dada, exploradora de lo irreverente, de lo conceptual, y de la interpretación. En 1964 publicó un libro, Grapefruit, una colección de instrucciones para completar obras de arte. Cut Piece, o pieza para cortar, una de las indicaciones más famosas de este libro, dice que la artista deberá sentarse en un escenario mientras miembros del público le cortan pedazos de ropa, uno por uno, hasta que quede desnuda.

La galería donde Lennon conoció a Yoko, en 1966, estaba llena de esta clase de arte. Lennon cuenta cómo se enamoró de la artista con una pieza, Ceiling Painting, o 'pintura en el techo'. Las instrucciones pedían que se subiera a una escalera blanca, cogiera una lupa que colgaba, y la usara para leer un letrero pegado al techo. Lennon obedeció y se sorprendió con lo que decía: sí.

Explicó su fascinación con esta obra de una manera simple, pues decía que el letrero podía haber dicho ‘no,’ pero Yoko había decidido ser positiva, ir contra la corriente, contra el pesimismo que dominaba el clima político de los años 60.

Así comenzó el atrevido romance entre Yoko Ono y John Lennon, y atrevido porque los dos estaban casados. En 1968, Cynthia Lennon, la esposa de John, regresó de un viaje a Grecia y encontró a Yoko en su casa, con su bata y su marido.

Yoko y Lennon se casaron en 1969. En ese entonces ya colaboraban creativamente, habían grabado un disco, Two Virgins, y formaron el grupo Plastic Ono Band. Después empezaron las protestas por la paz, las cuales estaban diseñadas para llamar la atención. Se metían en la cama de una habitación de un hotel por dos semanas, en Ámsterdam y en Montreal, y dejaban que la prensa reportara sobre su mensaje de paz.

Fueron inseparables hasta 1973, cuando decidieron acabar con su matrimonio. Además del trago, las drogas y las dietas raras y extremas a las que se sometían, la pareja estaba sobretrabajada y la constante presión de los medios que les seguían cada paso los agotó. Lennon se fue a Los Ángeles, donde se quedó por dos años grabando discos, trabajando poco, pero más que todo tomando y drogándose. Dicen que en sus borracheras gritaba el nombre de Yoko, con la que hablaba con frecuencia, con todo y que ella sabía que Lennon tenía un cuento con May Pang, la que era asistente personal de la pareja cuando todavía vivían juntos en Nueva York.

Lennon volvió a Yoko en 1975 y tuvieron un hijo, Sean Lennon. Los siguientes cinco años fueron de su familia. Lennon no volvió a grabar, no volvió a presentarse, ni siquiera le interesaba ser polémico. En 1980 regresó al mundo de la música y lanzó lo que sería su último disco, Double fantasy. El 8 de diciembre del mismo año, cuando la pareja volvía de grabar una canción de Yoko, Walking on thin ice, Lennon fue asesinado por Mark Chapman, frente a su casa, frente a su esposa.

A Yoko la muerte de Lennon le cambió la vida, pero la vida no la cambió a ella. Claro que su nombre se perdió un poco en los medios, pues cuando Lennon vivía, se interesaban en ella solo por ser su esposa. También es posible decir que Yoko se perdió porque aunque siguió produciendo material vanguardista, este pasaba inadvertido, limitado al mundo artístico al que ella pertenecía.

Siguió con su interés por la paz, muchas veces combinando el mundo del arte con su mensaje. En 1985, por ejemplo, lanzó el disco conceptual Starpeace como respuesta al sistema de misiles de defensa de Ronald Reagan. En Islandia hizo un monumento para la paz, el Imagine Peace Tower, una luz potente que cuando se prende y apunta al cielo, se ve desde el espacio. En su cumpleaños número 78, el pasado 18 de febrero, Yoko compró un aviso de una página en el periódico Metro del Reino Unido, invitando al lector a considerar y desear la paz.

Hoy Yoko está empezando a disfrutar de su legado. En el 2006 se presentó en Italia para el lanzamiento de los olímpicos de invierno. En el 2007 encabezó el festival de música Pitchfork en Chicago. En el 2010 fue nombrada embajadora mundial contra el autismo.

Esta prolífica artista, a los 78 años, no se cansa. Fue una de las primeras personas famosas que se le midió a Twitter, y la mayoría de sus mensajes tienen que ver con la paz. En 2010 revivió el grupo que formó con Lennon, el Plastic Ono Band, y reemplazó a John con su hijo Sean. El pasado 27 de marzo el grupo se presentó en un concierto en Nueva York para recaudar fondos a favor de las víctimas del tsunami en Japón. Desde 2003 ha completado 8 números uno en la lista dance de billboard. El más reciente, Move on Fast, lo puso este año.

Yoko también es responsable por el legado de John. Administra la licencia de su música, cosa que la hace una mujer empresaria.

Es posible que, a pesar del resentimiento que los seguidores de Los Beatles le tienen, Yoko Ono reivindique su nombre. Y es posible que la historia la recuerde también como una artista osada y obsesionada con el tema de la paz, que construyó su propio legado más allá de John, el hombre que marcó su vida pero no la diluyó.

Leer mas: 

Leer más

Publicidad