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"A Natalia siempre le he inculcado la autenticidad": Lucía Gaviria

Por: 
Lucía Gaviria
"A Natalia siempre le he inculcado la autenticidad" Lucía Gaviria
La madre de Natalia Paris confiesa que nunca bajó la guardia con su hija. Le tocó ser la mamá y el papá.

Natalia empezó a modelar desde muy pequeña. De bebé hacía publicidades de pañales, así que para todos siempre fue algo natural. La fama le llegó en la adolescencia y a partir de ese momento le puse una condición: “En esta casa no hay bellas ni famosas. Aquí hay mamá y unos hijos”. Así, de ese modo, le aclaré que la que mandaba era yo. Nunca fue tratada con un estatus especial, porque la autoridad materna estaba por encima de todo.

 

En ese momento me convertí en su compañera, en su mánager, todo, porque además soy abogada, entonces la asesoraba en las negociaciones y firmas de contratos. Pero una vez regresábamos a la casa, volvía a mi rol como madre. En mi caso, he sido una persona de autoridad, porque a mí me tocó ser la mamá y el papá. Nunca bajé la guardia y por eso en esta casa todo fue siempre con permisos, con negociaciones. Fue siempre así, porque Natalia ha sido de temperamento rebelde. No es una mujer fácil y por las malas, se le sale ese diablito que todos los humanos tenemos. Cuando comenzó a intensificarse el trabajo, en plena adolescencia le dije: “le respeto su decisión de ser modelo, porque sé que esto es temporal, pero usted tiene que ser profesional”. Incluso, muchas veces la llamaban a hacer publicidades que implicaban viajes y yo ni le contaba (risas).

 

 

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"Le puse a Natalia una condición: En esta casa no hay bellas ni famosas. Aquí hay mamá y unos hijos. Así, de ese modo, le aclaré que la que mandaba era yo"

 

Natalia terminó publicidad y se fue al exterior a perfeccionar el inglés durante varios meses. Mi compromiso fue indeclinable hasta que consiguió su diploma. 

 

Muchas veces estuve en desacuerdo con algunas decisiones, por supuesto. Uno tiene el compromiso moral de marcarles a los hijos si están equivocados. Pero las equivocaciones en la vida son las grandes enseñanzas del ser humano. Aprendemos más en el fracaso que en el éxito. 

 

En el caso de Natalia, llegábamos a un punto en el que hacía su voluntad, aunque yo siempre he tenido el opinador prendido, además ella es muy llevada de su parecer, es terca a morir. Por donde mete la cabeza, saca el cuerpo. Existen hijos más humildes, que te dicen: “si mamí, tenés razón”, con ella nunca ha sido así. 

 

Cuando perdió al padre de su hija, fue un momento duro. Lo más importante fue acompañarla, animarla, porque tenía una niña pequeña a la que había que proteger. Natalia tenía ocho meses cuando su padre murió y a mí me tocó asumir las riendas del hogar. Muchos años después, la vida la puso en la misma situación. Sin embargo, ella ha recibido todo con mucha tranquilidad. Yo, por ejemplo, soy más nerviosa, más posesiva.  

 

El foco de atención siempre estuvo puesto en ella. Una de las lecciones que aprendí fue a recibir lo que la prensa dice, con beneficio de inventario. Hoy te endiosan, mañana te destruyen, entonces lo importante es tomar todo con cabeza fría. El periodismo, con su morbo hacia la vida de las personas y el sensacionalismo que a veces lo caracteriza, hace daño. 

 

Yo me cansé de las burlas y los chistes. A ella le resbala, pero a mí no me gustan. “Trata de no ofuscarte, no te preocupes por eso”, me ha dicho. Siempre ha manejado el tema con mucha tranquilidad. Uno como madre no piensa igual, nunca me ha gustado que se ridiculice a las personas, me parece terrible, pero ya es otra etapa superada. 

 

Mi hija tiene una carrera llena de éxitos y por eso tengo un profundo agradecimiento con la vida. Agradezco haber tenido unos hijos buenos, de buenas costumbres, productivos, creativos, independientes. A ella siempre le he inculcado la autenticidad. Que haga lo que le dicte su corazón, que nunca haga nada por obligación. La felicidad también depende de no estar tan pendiente del qué dirán y qué opinarán. 

 

Natalia ha sabido reinventarse. No le da miedo ser creativa con ella misma. Su vida entera es prueba de eso. Ahora su felicidad es la música”. 

 

Fotos: Juan Fernando Cano.

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