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Ver teatro en Miami, otro plan para los turistas

Por: 
Diana Cifuentes
Esos viajeros que se aburren pronto del calor y se espantan ante el ruido de las fiestas pueden disfrutar Miami en el silencio del teatro.

Cuando pensamos en Miami imaginamos los edificios brillantes, las tangas y los cuerpos perfectos que descansan plácidos bajo el sol. Pensamos en la fiesta que no termina, en los carros lujosos y en las compras. Se nos viene a la cabeza una ciudad que es hedonismo, por encima de todo. Un rincón del mundo donde parece que no hubiera preocupaciones ni espacio para reflexiones trascendentales. Pero es malo eso de dejarse llevar por las apariencias. Miami también es interculturalidad y arte. Y es teatro, del bueno, y producido por latinos. Ese ha sido uno de los descubrimientos recientes de los viajeros que esquivan la playa y rebuscan sorpresas en callejones secretos: la numerosa oferta que se encuentra en los escenarios.

 

La aventura empieza desde que usted entiende que la tierra del verano eterno está a solo tres horas en avión de casa. Y a precios comodísimos. Sabemos que muchas veces es más fácil y más barato viajar a Miami que a Cartagena. Entonces, para salir de la rutina, vale la pena pegar un salto más largo y aprovechar para conocer esa faceta de una ciudad que todo el mundo imagina bajo el sol, pero que tiene maravillas por ofrecer en la oscuridad de sus teatros.

 

Allí tenemos la ventaja de encontrar obras que nos hablan en nuestro idioma y sobre nuestra identidad, contrario a lo que ocurre en otras capitales de las artes escénicas, como Nueva York y sobre todo Londres, donde el idioma es una barrera inquebrantable. Lo más interesante de este despertar teatral de Miami es la movida latina, que pone las tablas a vibrar.

 

Para la muestra un botón

Los turistas que eligieron marzo para visitar Miami tuvieron la fortuna de encontrarse con Casandra, el festival de teatro dedicado a la mujer que se realizó en Koubek Center. Una de las obras con mayor acogida fue Corazón al viento, una sentida adaptación de Raquel Carrío de la obra mexicana Aura, de Carlos Fuentes. El elenco, integrado por mexicanos y cubanos, ofreció con pericia referentes que hablaban de las dos culturas al público.

 

En medio de Estados Unidos, esas dos naciones latinoamericanas se encontraron y se hicieron sentir. Loipa Alonso, productor del festival, sostiene que “este encuentro escénico profesa esperanza, hermandad y calidad artística”.

 

Según la directora del Festival, la artista cubana Lilliam Vega, este año le apostaron a representar a la mujer. Se resaltó el rol de las mujeres como inspiración, como creadoras y artistas.

 

Latinos en acción

Casandra es solo un ejemplo de lo que ocurre con el teatro en la Ciudad del Sol. Los latinos están pisando fuerte. Rescatan en el escenario su identidad y, en la medida en que la visibilizan, también la validan y la resguardan, en tiempos de Trump. Estas compañías pretenden proteger las raíces hispanas en un país donde los niños de sangre latinoamericana ya no aprenden castellano en casa.

 

Además, como lo hacen las artes escénicas en general, estos artistas reflexionan sobre asuntos que es necesario poner sobre la mesa, como la figura de la mujer y su empoderamiento, pero también les interesa divertir. Hay obras para todos los gustos. En el Teatro Trail, por ejemplo, desde hace más de tres años está en temporada Oficialmente gay, la comedia del actor cubano Alexis Valdes. El éxito de esta obra nos hace pensar que se ha convertido en una especie de atracción turística. 

 

Según Vega, cada día surge una nueva compañía teatral, lo cual es muestra del entusiasmo de los artistas y los espectadores. Sin embargo, mantenerse en el medio no es fácil. Por cada obra, las compañías deben asumir costos de producción que superan los treinta mil dólares y pagar alquileres de teatros por seis mil al mes. Para sobrevivir, directores, productores y actores asumen su labor con versatilidad, para darles gusto a los públicos que los visitan en diferentes temporadas. Ofrecen obras clásicas, comedias, monólogos y stand up comedy, entre otros. En Miami, el sabor latino se impone y se siente por doquier.
 

 

¿Cómo llegar?

VivaColombia ofrece la ruta Medellín–Miami con tres frecuencias semanales los lunes, miércoles y domingos, saliendo de la ciudad de la eterna primavera a las 8:45 de la mañana. Además, con el nuevo servicio de conexiones, se puede llegar desde Bogotá, Barranquilla, Cali, Cartagena, San Andrés y Santa Marta. Puede comprar sus tiquetes en www.vivacolombia.co o en el call center nacional 019005558989.

 

Teatros latinos imperdibles: Ingenio Teatro,Trail, Microteatro Miami –ubicado en el Paseo de las Artes de Doral– y Avante –localizado en el barrio Little Havana–. 

 

Otro plan: La belleza de las playas de Miami es comparable con la de sus galerías de arte, muchas de ellas ubicadas en callejones y muros urbanos, del barrio Wynwood.

 

Idioma: Si le dicen que “lo van a llamar para atrás”, no se confunda, quieren decirle que van a devolverle la llamada. Este curioso espanglish es la regla en la ciudad.

 

Fotos: Amelia Sierra Fine Art Photography.

 

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