Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

“La independencia es muy poderosa”, Jenny Trespalacios

Por: 
Gabriela Castro
Ella, es la mujer con más ventas de Yanbal. Conocimos su historia de superación y éxito. ¡Para quitarse el sombrero!

A Jenny le encantan los retos. Y es una líder innata.  Estudió  Ingeniera civil y durante dos años ejerció su carrera como gerente de una compañía que se dedicaba a la construcción. Luego de un cambio en la administración quedó fuera de la empresa. “Fue una sorpresa para mí porque yo era de las mejores gerentes de la corporación. El peor error fue pensar que la empresa era mía y que yo iba a durar mucho tiempo ahí, pero las cosas nunca son así y salí pronto”, confiesa Trespalacios.

 

Su despido, aunque no lo sintió así en ese momento, terminó siendo una fortuna. Aunque estaba cansada y desilusionada,  su personalidad no le permitió quedarse con los brazos cruzados: “Yo tengo que estar haciendo algo, entonces hablé con una amiga de Yanbal y le pedí que me contara del negocio. Si ella estaba ahí, dabía haber prosperidad”. 

 

No quería tener más jefes, pero tampoco la convencía la idea de tener un negocio independiente porque sabía que sería igual de demandante y esclavizante que su cargo anterior. Su nuevo trabajo debía ser uno que le permitiera tener tiempo para ella y su familia, y con el que pudiera seguir ayudando a otras personas, pero, además, esperaba tener tan buenos ingresos como los que había recibido hasta ahora.   

 

Su amiga le contó que Yanbal era un negocio multinivel, lo cual quería decir que no solo recibiría ingresos por las ventas de cremas y cosméticos que ella hiciera, sino por las que hicieran las personas de la red que ella iría conformando. Frente a esa información, como buena paisa, pensó: “De eso tan bueno no dan tanto”. Sin embargo, decidió ensayar. Los primeros meses sufrió mucho. Ganaba $521.000 de sueldo, una suma que no le alcanzaba ni para la gasolina del carro (solía recibir ocho millones). La angustia cada día fue más intensa. Y consideró abandonar su nuevo proyecto de vida cuando empezó a recibir ofertas de otras empresas, que la invitaban a ser gerente nuevamente. Pero su esposo no la dejó: “Él me dijo: 'Usted ya estaba cansada, quería que la sacaran de esa empresa, ya no se aguantaba más la presión. Sí se va para otra compañía va a ser la misma cosa. Siga adelante con el proyecto, usted puede hacerlo'”.  Asombrada por su apoyo, decidió seguir su consejo. 

 

El primer año se formó como directora pero aún no estaba muy contenta porque no lograba ganarse el dinero al que estaba acostumbrada. No obstante, al poco tiempo logró algo inesperado: “Trabajé fuertemente y me gané mi primer carro. Esa fue una motivación muy importante para mí. Al principio pensé que era mentira, que lo rifaban, pero pero no, en Yanbal ganárselo es muy fácil”, cuenta emocionada.

 

El secreto de su crecimiento es claro: le apuntó a las mujeres que querían un cambio de vida. A ellas les ofreció incorporarse a la compañía. “Lomás importante para mi en ese proceso era que ellas entendieran que antes de 'hacer' está 'ser'. Sí aceptaban mi invitación, entrarían a una compañía que se preocupa más por las personas que por las ventas. Mi objetivo principal era ayudarles a cambiar su vida, con el ejemplo de la mía”, añade Trespalacios. 

 

Además de buscar su propio crecimiento, ella quería contribuir a empoderar a estas mujeres,  ofreciéndoles seguridad y solvencia económica. “Vivimos en una sociedad en la que la mujer es responsable de sus hijos y si se va a trabajar se tiene la idea de que descuidará a su familia. Por eso los esposos dicen: 'Yo no la dejo trabajar'. Y entonces les truncan los sueños. Yo voy muy en contra de eso, a mí un hombre no me va a mandar, ni a mantener. Por eso, cuando veo una mujer extrovertida, verraca y echada para delante, le ofrezco la oportunidad de cambiar su vida”.

 

Trabaja con poblaciones que tienen pocas posibilidades,  como aquellas de los municipios mineros de Antioquia, en los que hay muchas  mujeres que buscan alternativas para salir adelante.Lo más gratificante de todo esto es que ellas más adelante le agradezcan por haberles ayudado a transformar su vida. 

 

“Con el tiempo me fui enamorando de esta oportunidad, porque aquí trabajamos por algo más que dinero, aquí se hace un trabajo social. La idea es lograr que la mujer crea en ella, que se sienta importante, reconocida y exitosa, y se logra siempre. La independencia es muy poderosa,  y que en tu casa te miren con respeto y admiración es increíble. Cuando una mujer aporta dinero a la casa, hay más respeto frente a lo que hace y lo que dice. Incluso la relación con su pareja fluye mejor”.

 

Su caso es muy especial porque además de ser la Reina Yanbal, por alcanzar records en ventas, su esposo trabaja a su lado. “Él es un hombre maravilloso que ha visto mi progreso económico, profesional y personal, así que cuando vio que yo necesitaba vincular más gente para poder seguir creciendo, aceptó mi propuesta de trabajar a mi lado. Él sale conmigo, les cuenta a las mujeres sobre el negocio y luego yo las vinculo. Trabajamos como un equipo. Ahora, es el primer líder hombre de Colombia”. 

 

Su esposo fue testigo de la transformación de Jenny. Ella era una mujer muy altiva. En la empresa donde trabajaba solo importaban los números, así que era muy fría. Pero Yanbal le enseñó que las cosas pueden ser distintas. “Yo solo pensaba en el trabajo, pero  todo cambió. Primero es el ser y luego el hacer –repite como si fuera su mantra–. Aquí entre más alto sea el rango, más humildad existe. Hay personas millonarias que se ganan cien millones mensuales y la sencillez no cambia“.

 

Foto: Juan Zarama.

Leer mas: 

Leer más

Publicidad