Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

“Muchos aún piensan que hablar sobre las personas LGBTI es escabroso”, Lina Cuéllar

Por: 
Natalia Roldán Rueda
Lina Cuéllar
Esta literata dirige Sentiido, una organización sin ánimo de lucro con el objetivo de informar sobre la diversidad sexual y de género.

 

 

Hace unas semanas llegó a Colombia el 'bus de la libertad'. Venía desde España con un mensaje claro en sus paredes anaranjadas: “Los niños nacen siendo niños, las niñas nacen siendo niñas. Es biología, no ideología”. Era parte de una cruzada contra las personas trans. ¿Cuál es la manera correcta de responder a estas campañas discriminatorias? En Sentiido consideran que hay que responder a la provocación con tolerancia y pedagogía. 

 

Esa siempre ha sido la base de Sentiido: informar. Con seriedad, profundidad y sin tomar partido. Hubo un tiempo en que los temas de diversidad sexual y de género eran innombrables, incomodaban, daban pena y hasta asco. Y quien estaba dispuesto a mencionar la palabra transexual, lo hacía de una manera inadecuada y hasta ofensiva. Por eso, cuando surgió este proyecto, en el 2011, era tan necesario:  las personas LGBTI tenían derecho a sentirse representadas con respeto, a estar informadas sobre aquello que las afectaba y a que el resto del planeta encontrara espacios para entenderlas. 

 

Esta organización, que empezó como un medio de comunicación digital, ideado por  María Mercedes Acosta (una de sus fundadoras), ahora es un modelo de negocio que produce contenido e investigaciones, y hace consultorías sobre diversidad sexual y de género para todo tipo de instituciones. 

 

 

P: ¿Cómo recibió la gente la llegada de Sentiido, hace unos años ?

 

R: En ese momento había una ausencia de producción de artículos sobre diversidad sexual y de género. Y, si lo había, era pobre. Había desconocimiento, tabúes, estereotipos. María Mercedes me invitó a que le ayudara a crear contenidos para una página que había montado, como proyecto final de su maestría en Periodismo Digital, y la gente empezó a decir: '¡Qué nota! Hacía mucha falta esto'. En ese proceso empezamos a conocer un poco más el mundo LGBT y se nos unió Juliana Martínez, otra académica interesada en producir conocimiento sobre estos asuntos. Nos empapamos del tema y recogimos las preguntas de muchas personas. Nos dimos cuenta de que hay gente LGBTI que no está de acuerdo con la marcha y hay gente que sí. Hay muchos que piensan que son una cantidad de locas que salen a gritar empelotas, y hay muchos que dicen que es un espacio de reinvindicación. Entonces nos interesamos en tratar temas de la vida cotidiana. Por ejemplo, alguien decía 'Yo soy gay', y otro le comentaba 'Ay, pero no se te nota'. Nosotras nos preguntábamos si eso era un piropo o un insulto. Entonces empezamos a escribir con humor e ironía sobre estas cosas. En ese camino oímos que muchos homosexuales se quejaban porque en las aplicaciones para buscar pareja se encontraban con mensajes que decían 'Cero plumas', que hacían referencia a que no les interesaban los gays más femeninos. Fuimos entendiendo que las normas sociales también impregnan a la población LGBTI. 

 

 

P: Sí. En algunos artículos se percibe que, en ocasiones, la discriminación también se da por parte de homosexuales a bisexuales. Uno pensaría que por hacer parte de una minoría que ha sido excluida, estas personas serían más receptivas a la diferencia. 

 

R: Para hablar sobre esto, podríamos tomar un ejemplo: la comunidad afro. Y hay que empezar por preguntarse ¿qué significa la palabra ‘comunidad’? Uno dice comunidad afro y se los imagina a todos cogidos de la mano por el mundo. Todos son negros y todos son amigos. Pero las cosas no son así. Pasa exactamente lo mismo con las personas LGBTI. Hay personas LGBTI pobres, ricas, en el Congreso… No son amigos, no son una comunidad. Cuando nosotros empezamos a hablar sobre estos temas, pensábamos que por ser una población que ha sido discriminada y rechazada por la sociedad sería más solidaria, pero no es así. Uno empieza a darse cuenta que lo que hay que analizar es la condición humana. Los homosexuales tienen diferencias políticas, de clase, de educación, de experiencias de vida, de visión del género. Entendimos que no solo teníamos que hablar de las personas LGBTI hacia fuera, sino ver qué estaba pasando por dentro. Nuestro primer especial grande fue de bares LGBTI y, mientras lo hacíamos, la gente nos contó que había lugares a los que no dejaban entrar a todas las personas gays, sobre todo si eran afro o trans. Discriminan las diferencias, como en otros ámbitos: clase social, raza, belleza, nivel cultural, nivel educativo. Son exactamente los mismos problemas. Con todo esto como base, empezamos a producir un material profundo. Somos rigurosos, contrastamos la información, nunca encontrarán nuestras impresiones, verificamos datos. Nos cuidamos mucho, porque en estos temas, si se nos va un error, la gente se aprovecha de eso. Creemos en la calidad de la información y creemos que la gente no solo tiene derecho a estar bien informada sino a tener recursos para poder sostener discusiones de calidad sobre estos temas.

 

 

P: ¿Sentiido nace con la intención de producir contenidos solo para las personas LGBTI?

 

R: Sí. Cuando hicimos el especial de ‘A mí sí se me nota’, las personas LGBTI entendían, se reían y les parecía buen tema. Los heterosexuales no. Pero mis amigas del colegio empezaron a compartir los textos. Y de pronto, una mamá se nos acercaba, nos decía que su hijo era gay y que no sabía qué hacer.  Entendimos que teníamos un público más amplio, de familiares, amigos y aliados. Es un público súper importante. Y hay que decir que el hecho de que uno sea LGBT no quiere decir que uno sepa del tema. La gente nos pregunta porqué escogimos este tema, y nosotros respondemos: porque es muy interesante, no se ha trabajado lo suficiente y hay mucha gente que quiere preguntar. Cuando la ideología de género estuvo de moda el año pasado, a raíz de las cartillas, supuestamente ‘homosexualizadoras’, la gente estaba confundida. Familiares de uno compartían en Facebook que ahora iban a volver travestis a los niños y que la gente LGBTI se preparaba para una dictadura homosexual. Yo escribí en mi muro: 'Cualquier persona que tenga dudas sobre esto, por favor pregúntenme'. Y mucha gente me escribió. La idea es que la gente aprenda, por eso manejamos un lenguaje muy sencillo. Nos interesa que la persona LGBTI lo lea y le interese compartírselo a su mamá.

 

 

P: ¿Qué ha sido lo más difícil de este proceso?

 

R: Hay dos dificultades grandes. Primero, inventarse un modelo de negocio cuando uno estudió Literatura y Periodismo. Y la otra dificultad es el tema. La gente le dice a uno: '¿Por qué ese tema? ‘Guacala’. ¿Por qué hay que hablar de gays? Qué pereza'. Y esto ocurre sobre todo en la clase social en la que uno se mueve. A la gente le parece harto y le parece que no es necesario. Aunque no ha sido una dificultad traumática, sí encontramos resistencia al tema, porque la gente le tiene miedo. Cree que hablar de las personas LGBTI tiene una relación con la promiscuidad, con la superficialidad, con una cantidad de gente loca que sale a gritar. Hay una resistencia porque a la gente le da pena o se siente incómoda hablando de esto. A veces nos dicen que ese tema no les interesa y le cierran a uno puertas, pero también nos las abren, porque nosotras ya estamos en la capacidad de decir que somos expertas en este tema. Y somos respetuosas de la diferencia y respetuosas de las dudas de las personas. A nosotras, lo que más nos gusta es el diálogo, no queremos imponerle nada a nadie, no señalamos a nadie. 

 

 

_DEA1896

 

“La ideología de género es una campaña religiosa y política que busca ganar adeptos confundiendo”

 

 

 

P: ¿Qué estamos haciendo mal como sociedad y como medios, a la hora de referirnos a la población LGBTI?

 

R: Yo no creo que lo estén haciendo mal, lo que diría es que tenemos que abrirnos aún más. ¿Cómo? Variando las fuentes, preguntando más. Que ese es el gran reclamo de las personas trans: '¿Por qué solo nos entrevistan cuando hay un crimen contra una persona trans?' Y yo creo que hay un problema muy grave que se está dando en algunos medios de comunicación que están creando la noción de que hay una oposición entre la diversidad sexual y la religión. Eso es muy grave, porque el mensaje que se está dando es que las personas LGBTI no practican una religión. Y eso es falso. Eso es peligroso porque están aportando a esa idea de que sí hay una guerra entre la diversidad sexual y la religión. No es una guerra y no es una oposición. ¿O tú crees que no hay gays católicos que van a misa los domingos?

 

 

P: ¿Y ellos se sienten incluidos dentro de la religión? Porque cuando hablamos de catolicismo se tiene la idea de que estas cosas no son de Dios. 

 

R: Yo creo que hay personas que simplemente dicen 'yo soy católico, a mi manera. Y yo voy a misa'. La religión católica dice que las personas LGBTI pueden existir, pueden existir mientras no ejerzan la homosexualidad. Tú puedes ser gay pero no vivirlo. No sé cómo se hace eso, pero al inventarse una guerra se contribuye a desinformar y terminamos hablando de la ideología de género. 

 

 

P: ¿Y cómo explicaría la ideología de género?

 

R: En esencia, es una campaña religiosa y política que busca ganar espacios, votos y adeptos, confundiendo a las personas. Existe la teoría de género, una teoría sociológica y filosófica que propone que los géneros son construcciones culturales y no están conectados a tus genitales –ahí están metidos Foucault, Judith Butler y una cantidad académicos–. Según su planteamiento, el género está en tu cabeza. A ti te dicen: 'Siéntese como una niña, las niñas no juegan fútbol, las niñas no son camioneras'. Eso va construyendo tu noción del género, pero es una teoría. Fíjate cómo cambian la palabra teoría por ideología. Por eso es muy claro que lo que buscan hacer es confundir a las personas y crear una guerra donde no la hay. Porque el hecho de que existan personas LGBTI no quiere decir que los demás no puedan existir. Es una invención que empezó con el papa Juan Pablo II y que ahora Alejandro Ordóñez tendrá en la base de su campaña presidencial. En serio, ¿hay que hacer una guerra contra las personas LGBT para reinstaurar un status quo católico? La Constitución dice que aquí cabemos todos. Una de las cosas más problemáticas de ese concepto es que apela a las emociones de las personas. Mandan cadenas diciendo que ahora van a obligar a los niños a usar jardinera y a las niñas pantalón, que los van a volver gays y lesbianas. A la gente le da miedo. 

 

 
P: ¿Cuál es la diferencia entre orientación sexual e identidad de género?

 

R: Orientación sexual es la atracción que tú sientes, tanto emocional como física, hacia las personas. Todos tenemos una orientación sexual. Algunos son heterosexuales porque sienten atracción hacia personas del género opuesto. La identidad de género tiene que ver con la percepción que una persona tiene de sí misma en cuanto a sentirse hombre, mujer o en el medio (ni hombre ni mujer), sin tener en cuenta sus características físicas o biológicas. Yo soy cisgénero, porque cuando nací el médico dijo 'Es una niña', y con el tiempo yo dije 'Sí, soy una niña'. En el caso de las personas trans, el médico dice 'es una niña', pero, con el tiempo, esa niña dice que en realidad es niño. 

 

 

P: ¿Por qué son peligrosos los prejuicios y la ignorancia con respecto a estos conceptos y a términos como transexual, travesti, homosxual, etc? 

 

R: Lo que pasa es que uno asume que sabe cosas. ¿Qué es una persona trans? Un hombre que se disfraza de mujer. Tú crees que eso es cierto porque es lo que ves. Pero la gran falla del periodismo actual es no preguntar. Una persona trans te a va a decir: 'Yo no me disfrazo. Yo soy una mujer'. Y es peligroso asumir, porque los medios de comunicación tienen un impacto impresionante en la opinión pública y refuerzan estereotipos. El ideal es acercarse a la persona, decirle que uno no maneja estos temas y que necesita preguntarle algunas cosas. Pero la gente sigue pensando que estos temas son escabrosos. 'Yo cómo voy a ir a preguntarle a una persona trans o a una persona con VIH, de pronto me pega algo'. 

 

 

 

P: ¿Qué les diría a quienes aseguran que los adolescentes homosexuales solo pasan por una fase?

 

R: Es interesante, para estos casos, poner las cosas al revés. ¿La heterosexualidad es una fase? A ti, alguna vez, tu mamá te dijo: 'Yo creo que tú estás confundida. ¿Por qué mejor no te fijas en personas de tu mismo género, como Daniela o María? Yo creo que te voy a llevar al psicólogo para que te quite eso'. Eso no tendría ningún sentido. ¿Tú, alguna vez le confesaste a alguien que eras heterosexual? 'Mamá, papá, creo que soy heterosexual'. Tú no lo hiciste, ¿entonces uno por qué tiene que hacer una rueda de prensa para contarle a la gente que es gay? La sexualidad de una persona heterosexual nunca se cuestiona. ¿Por qué vas a hacerlo con las personas homosexuales? ¿Por qué vas a buscar explicaciones? 'Es que la gente ahora es homosexual porque tiene muchos videos de Youtube o porque come hormonas de pollo'. 'Las personas son trans porque las dejaron jugar con collares y tacones'. ¿Por qué hay que buscar una explicación? ¿Tú por qué eres heterosexual? ¿Porque te dejaron jugar con muñecas? 

 

 

_DEA1868

 

“El 67% de los estudiantes dijeron que se sentían inseguros en su colegio por su orientación sexual o su identidad de género"

 

 

 

P: ¿Cuál es la posición de Sentiido frente a los ataques a la comunidad LGBTI, como el 'bus de la libertad'?

 

R: En Sentiido siempre vamos a promover el diálogo, la argumentación y la explicación. No nos interesaba bloquear el 'bus de la libertad', porque eso se daba para que ellos dijeran que estábamos coartando su libertad de expresión y nosotros no queremos coartar la libertad de nadie, porque nos acogemos a la Constitución del 91. Por eso, el video que hicimos con otras organizaciones solo invitaba a hablar con amor y con respeto sobre estos temas.  No se trata de imponer nada, ni de obligar a nadie. Tenemos que lograr convivir y para eso tenemos que poder hablar. Aquí cabemos todos. 

 

 

P: ¿Cómo podemos combatir los actos de homofobia en nuestra cotidianidad?

 

R: Primero informándonos con información confiable. Segundo, con el diálogo. Tercero, ignorando las cadenas de Whatsapp. Hay mucha información en Internet y en la redes sociales que desinforma. Yo creo que lo más importante es que tú combatas tus propios prejuicios y, para eso, hay que empezar por reconocer que uno tiene prejuicios, de raza, de clase social, de género. ¿Y cómo hago para cambiar eso? Voy a hablar, voy a abrirme y voy a informarme sobre esto. Es súper importante que no nos quedemos con lo que aprendimos a los 8 años, y que vayamos más allá del título y el sumario de una noticia. 

 

 

P: ¿Por qué deciden hacer, con Colombia Diversa, la Encuesta Clima Escolar LGBT?

 

R: Fue una iniciativa de una organización gringa que se llama Glsen, que lleva once años aplicando la encuesta en Estados Unidos y quería hacerla en América Latina. Queríamos saber, de la voz de los jóvenes, si viven matoneo en su colegio por su orientación sexual y su identidad de género. Era una encuesta de percepción que se hizo en línea y que era anónima. Tuvimos 600 respuestas. 

 

 

P: ¿Cuáles fueron los resultados más importantes?

 

R: El primero es que los jóvenes LGBT quieren hablar y no los están escuchando en los colegios. El segundo hallazgo es que el acoso escolar por orientación sexual e identidad de género existe, pero los niños no lo reportan porque les da miedo. El 60% de los estudiantes dijeron que no reportan casos de agresión o acoso a sus padres o profesores. Y el 67% de los estudiantes dijeron que se sentían inseguros en su colegio por su orientación sexual. ¿En dónde? En los baños y en la clase de educación física. Y además estaban las preguntas abiertas: 'Una profesora se entero de que yo era lesbiana y en la formación del día siguiente me sacó del clóset, en frente de todo el colegio'. Uno oye esto y entiende por qué Sergio Urrego se suicidó. Los colegios se niegan a hablar del tema o lo hablan pero no saben cómo hacerlo correctamente. Un niño contó que él tenía mucho miedo de ser gay porque la profesora de Sociales les había dicho que los gays, como tenían relaciones sexuales por el ano, se les rompía y se les salía el popó. ¿Cómo sigue adelante un niño que piensa que eso va a ser su vida? Pero también hay algunos casos aislados y positivos. Una niña decía que se sentía muy incómoda con la jardinera, habló con un profesor y él logró que la rectora autorizara que se fuera en sudadera. Una persona, sola, está generando cambios. Logró que esa chica no se sintiera una desadaptada, que no se matara, porque tuvo apoyo de la institución. No son muchos, pero también hay casos exitosos. Uno no sabe los prejuicios con los que cargan los educadores, y las angustias y la ignorancia. A veces solo es cuestión de no saber cómo manejar el tema. Ni siquiera es que sean homofóbicos. La institución tiene que promover un diálogo institucional. 

 

 

P: Ustedes presentaron los resultados en la sede de la Unesco, en París, el año pasado,  ¿cómo fue eso?

 

R: Muy interesante. Hay mucha gente haciendo cosas en contextos muy disímiles. En Sudáfrica, en Tailandia, en Japón. Malta enfrenta los mismos problemas que nosotros. Algunos países firmaron un llamado para empezar a actuar. Colombia no lo firmó, porque justo, en ese momento, estábamos en medio de la polémica de la ideología de género y muchos estaban enredados en la discusión de que existía un rayo marica con el que te podían hacer gay. 

 

 

Fotos: Daniel Álvarez 

Leer mas: 

Leer más

Publicidad