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Mujeres, a organizarse para exigir cambios en leyes y costumbres

Joan Scott
Joan Scott, experta en asuntos de género, invita a las colombianas a apelar al acuerdo de paz para reclamar su participación en política.

Por: Steven Navarrete Cardona y Cristhian Camilo Ruiz.

Twitter: @Stevenavcardona

snavarrete@elespectador.com 

 

En la Universidad Nacional de Colombia se lleva a cabo el foro “El género en la política y la política del género”, organizado por Escuela de Estudios de Género y que tendrá lugar hasta este viernes 21 de abril. El evento tiene dos invitados especiales: Joan Scott y Eric Fassin, dos investigadores de talla mundial que han puesto el dedo en la llaga sobre los problemas que enfrentan las mujeres en el mundo contemporáneo.

 

Scott es profesora emérita de la School of Social Science del Institute for Advanced Study de Princenton, Nueva Jersey. Sus trabajos sobre la historia del feminismo, la invisibilización de la diferencia y la identidad le han valido un amplio reconocimiento a nivel mundial. Mañana será su última presentación en el claustro educativo.

 

¿Por qué la categoría del género y los estudios de género son importantes hoy?

 

El género y el estudio de éste son importantes pues el asunto del género (cómo se organizan las relaciones entre los sexos, o cómo puede a veces ser considerado algo que va en contra de normas existentes sobre el sexo y la identidad sexual) tiene que ver con la organización política y social, con el tratamiento de la diferencia sexual, pero también racial, étnica y de clase. Además tiene que ver de una forma más general con las relaciones de poder en la sociedad.

 

¿Cuál es su mensaje para las mujeres que han sido víctimas del conflicto armado?

 

No pienso que las mujeres sean las únicas víctimas del conflicto, en algunas ocasiones juegan el rol de perpetradoras y partidarias de la guerra. Pero también creo que el desplazamiento, la muerte y la violencia de la guerra afectan desproporcionadamente a las mujeres. Si ya están desfavorecidas porque las leyes no garantizan el goce pleno de los derechos o por la falta de acceso a la educación, al trabajo, a la propiedad o a la política, la guerra les deja sin la capacidad de abordar eficazmente las experiencias que enfrentan.

 

¿Cómo cree que esto se articula con los recientes acuerdos de paz?

 

Mi esperanza es que los acuerdos para darle fin a la guerra, como los que tuvo recientemente lugar en Colombia, tengan en cuenta la dimensión del género y den a las mujeres el tipo de representación legal, económica y política que se necesita para decidir en futuros escenarios. Además, dado que la guerra afecta también desproporcionadamente a las minorías económicas, étnicas y sexuales, también necesitan mecanismos que les permitan luchar contra la discriminación y poner sobre la mesa sus intereses en el trabajo de reconstrucción y reparación de las divisiones sociales.

 

A pesar de las diversas luchas sociales, la participación política de las mujeres continúa siendo muy marginal en el país. ¿Qué recomendaciones haría usted para lograr una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones y la política colombiana?

 

Las mujeres necesitan organizarse para exigir cambios en las leyes y las costumbres que les niegan el acceso a la participación política. Me parece que pueden apelar a algunas de las disposiciones de género del acuerdo de paz. No es fácil desafiar las opiniones predominantes que excluyen a las mujeres de la política apelando a las visiones de la tradición, la naturaleza y Dios. Pero, como nos enseña el estudio del género, ningunas de esas opiniones son inmutables, son productos históricos. Y al desafiarlas es que hacemos historia.

 

¿Qué piensa del término Feminazi?

 

Creo que el origen del término "Feminazi" proviene de un locutor de radio conservador-Rush Limbaugh- en los Estados Unidos, quien usó el término como una forma para atacar a las mujeres que criticaban la discriminación y el acoso que experimentaban a manos de los hombres. La idea era que estas feministas intentaban imponer su voluntad a hombres "inocentes", y que estaban obligando a los gobiernos a imponer leyes y reglamentos que estaban en contra de la "naturaleza" o Dios. La asociación con los nazis tiene su origen en la idea de la coerción violenta.

 

¿Por qué el trabajo doméstico continúa siendo tan invisible y poco reconocido en pleno siglo XXI?

 

Supongo que es porque se asumió como parte del rol de las mujeres y no se considera un trabajo "verdadero". Al menos desde el siglo XIX en occidente, algunas feministas han exigido el reconocimiento social del trabajo doméstico de las mujeres y una forma de pago por ese trabajo. Esa lucha continúa. Pero hay otro tipo de trabajo doméstico que es muy visible y que es el trabajo -normalmente mal pagado- realizado por las mujeres pobres -afros, de grupos étnicos y de clases empobrecidas- para las mujeres más ricas. Las mujeres inmigrantes de todo el mundo hacen ese trabajo por salarios bajos, desprotegidas por la ley o por sindicatos o por grupos que puedan defender sus derechos.

 

Entonces no es tan invisible como se presume…

 

El trabajo doméstico es visible, pero la naturaleza de la explotación que implica no se reconoce como tal y no se reconoce como producto del desarrollo económico mundial, las transferencias globales de poblaciones de un país a otro, de una ciudad a otra y la guerra.

 

¿Qué es la libertad para usted?

 

Es una pregunta compleja. Es más fácil hablar y condenar la ausencia de libertad que definirla de manera positiva. Me refiero a no poder hablar sin temor a represalias, no ser capaz de disentir y desafiar las reglas de los poderosos, no poder caminar por las calles con seguridad, no contar con los recursos económicos para sostenerme, no ser discriminado por mi sexo o raza o etnia, no ser capaz de creer en un futuro mejor para mis hijos y nietos, ser forzada por el gobierno a comportarme de la manera que dictan, no poder disfrutar del aire y agua limpia-.

 

¿Cuál es la importancia del enfoque de género para poner fin a la guerra en Colombia?

 

Puesto que las mujeres son a menudo víctimas de la guerra -son desplazadas de sus hogares, pierden miembros de sus familias, experimentan violaciones y otras formas de agresión, además se les priva de una voz en las negociaciones políticas- tienen un interés particular en los acuerdos de paz. Dado que los acuerdos de paz no sólo abordan las reparaciones, sino la creación de un nuevo orden social, la cuestión de cómo la paz regulará las relaciones de las mujeres y los hombres es vital. Si las mujeres tuvieran más influencia en las leyes al participar en la política a nivel local y nacional, habría relaciones más equitativas posibles y no sólo entre mujeres y hombres.

 

Amplíenos por favor el significado de la categoría del género…

 

El género también trata de cómo una sociedad aborda las diferencias de manera más amplia: las diferencias de sexo y sexualidad, pero también de raza y clase. Si el acuerdo de paz establece las condiciones para un futuro mejor, entonces el enfoque de género que se incluyó en las negociaciones para poner fin a la guerra en Colombia fue un avance importante y original. En este, no sólo se buscó la representación de las mujeres, sino también de los grupos LGBT. Al hacerlo, abordó la cuestión de las discriminaciones asociadas con la diferencia. Dar voz e influencia a grupos que no suelen incluirse en las negociaciones políticas, abrió la posibilidad de una sociedad más igualitaria y democrática de la que existía antes y durante la guerra.

 

 

Foto: cortesía.

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