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"Sueño con ese lugar en el que pueda ser mujer y no temer por ello", Isabel Agatón

Jurista, escritora y promotora de la Ley Rosa Elvira Cely contra el feminicidio.

 

 

En el 2016, la Ley Rosa Elvira Cely contra el feminicidio, que dispone penas que superan los cuarenta años de prisión a los asesinos, cumplió un año. Gracias a la ley, hay más de 40 condenados. Mi deber como abogada de la Secretaría de la Mujer, en representación de las víctimas del caso de Monserrate y de la familia de Yuliana Samboní, es que los hechos se reconozcan como lo que son, como un feminicidio y no como un crimen más. 

 

 

Los delitos contra las mujeres deben investigarse, juzgarse y condenarse dentro del marco de la Ley Rosa Elvira Cely contra el feminicidio, que consagra penas equivalentes a la cadena perpetua. Nada justifica la violencia contra las mujeres y, en caso de que se atente contra ellas, el Estado tendrá que responder de manera ejemplarizante. ¿Cómo el Estado puede responder? Con fiscales y jueces que tengan todo para enfrentar este tipo de violencia como una violencia basada en género. Necesitamos altos estándares de protección y de investigación. Frente al asesinato de una niña o una mujer la investigación debe orientarse como un feminicidio, analizar el contexto, cuidar la escena del crimen con el objetivo de llegar al responsable. Que la primera  hipótesis sea estar frente a un feminicidio. 

 

 

En un año en el que cada día asesinaron a cuatro mujeres en Colombia, yo digo que: Así como Martin Luther King soñaba con el día en que sus cuatro hijos no fueran juzgados por el color de su piel sino por el contenido de sus actos. Yo sueño con un lugar en el que sus ropas por largas o cortas, transparentes o ajustadas no signifiquen la licencia para que los hombres ejerzan el dominio sobre ellas.

 

Sueño con una tele, en cualquier país del mundo, en la que, en cambio de vender  jabones, lavadoras y licuadoras con nuestra imagen, se nos muestre en el arte de pensar que jamás nos ha sido ajeno. Sueño con ese lugar en el que no tema ser mujer y salir al parque de día, de noche o en la madrugada, con la luz de la luna y el placer del viento.Sueño con ese lugar en el que Rosa Elvira Cely seguiría viviendo. 

 

Yo sueño con el lugar del futuro que añoraría para mi hija o para mí en el presente en el que ni inquisición, ni represión, ni violación, ni feminicidio, sean las formas de condenar y castigar a las mujeres por el hecho de serlo. Por lo tanto sueño con ese lugar en el que pueda ser mujer y no temer por ello”. 

 

abogada - nota

 

Foto: David Schwarz. 

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