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La importancia de un papá

Vivimos en un país lleno de mamás 'verracas' que sacan adelante a sus hijos solas. Ya es hora de que los hombres asuman su responsabilidad.

Por: Juanita Kremer.

 

Vengo de una familia colombiana habitual: con una madre cabeza de familia que, a la fuerza, tuvo que encargarse de sus cuatro hijos porque un papá irresponsable olvidó por completo que los niños se hacen entre dos.

 

Y digo que es una familia habitual porque la cantidad de madres solas en Colombia es impresionante y va en aumento. Ellas son las autodenominadas ‘verracas’, que se encargan solas de sus muchachitos y que deciden no dar la pelea para que el padre responda porque, primero, el proceso legal es tedioso y, segundo, por orgullo: si él no quiere responder por su hijo, pues que no lo haga, porque yo puedo sola y el amor por estas criaturas me hace invencible. 

 

A mí me tocó una de esas familias y, después de años de preguntarme por qué mi papá me había abandonado, decidí que esa situación no me definiría como mujer y no marcaría mi futuro como muchas creen que debe ser. Claramente, me trajo muchos problemas no crecer con una figura paterna, pero eso no determinaría mi camino como si de magia negra se tratara.

 

Me casé con un hombre complejo, enredado pero sencillo, amable pero gruñón, tierno como un peluche, pero seco como lengua de loro. Un tipo callado, pensativo, melancólico, ambiguo, pero, sobre todo, excelente papá. Pienso que hacemos un equipo maravilloso de crianza, nos complementamos a la perfección, cuando de nuestro hijo se trata, y al lado de él he entendido la importancia de un papá en la vida de una persona. 

 

Y sí, hay muchas mujeres invencibles y autosuficientes que se forjan a punta de hierro caliente por los hombres ‘abandonadores’ (en mi casa tengo dos ejemplos de estos que respeto profundamente), pero también abrí los ojos después de casarme y me di cuenta de que no todos los hombres son como mi papá o como muchos otros que sencillamente se van. Pude conocer otros ‘machos’ que saben hacerles mejores trenzas a sus hijas que la mamá, o que les enseñan a los bebés a pasar la noche derecho sin llorar. También están aquellos que llegan cansados del trabajo y aprovechan al máximo la última hora de su retoño despierto para contarle cuentos. Y los que se despiertan muy temprano al otro día para pintar con ellos antes de empezar la jornada laboral de nuevo.

 

Esto va más allá de la idea social del papá y la mamá juntos bajo un techo. Independientemente de si esa relación sentimental dura o no, siempre serán padres y la responsabilidad no se borra, así les reseteen la cabeza. Nadie logra dar un 100%, pero un papá y una mamá trabajando juntos en la crianza de un niño o una niña completan un 99,9%.

 

Sí, las mujeres podemos solas, y los hombres también, pero juntos criando seremos mejores para nuestros pequeños. Y no es solo la plata, es el tiempo, la compañía, las palmadas en la espalda en los momentos difíciles, los consejos en situaciones complejas y el amor incondicional que hay para dar. Todo eso no se puede meter debajo de un tapete y olvidarlo.

 

Foto: iStock.

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