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¿Comprar ropa nacional o extranjera en tiempos de crisis textil?

Por: 
Carlos Torres
Carlos Eduardo Botero, presidente de Inexmoda, analiza la industria colombiana en un 2017 difícil para la economía.

Fotos: Daniel Álvarez.

 

El martes 3 de octubre, los empleados de la industria textil marcharon en las calles. Repitieron arengas y levantaron pancartas. Las palabras más recurrentes fueron ‘Asia’, ‘arancel’, ‘grandes plataformas’, ‘tributación del hilo’. Su mensaje fue una crítica fuerte al sistema. “Respaldamos la iniciativa de los empresarios, con el fin de concientizar a los colombianos y al Gobierno de la importancia de defender la industria nacional”, manifestó en un comunicado la Cámara colombiana de la Confección.

 

El administrador de negocios Carlos Eduardo Botero organiza las ferias de moda más importantes del país. Como empresario y ciudadano ha sufrido el coletazo de la reforma tributaria y las coyunturas políticas. Es una de las voces autorizadas a la hora de acercar la moda a la gente. Es una fuente que puede hablar de industria, de tendencias, de consumo responsable, de democratización y, por supuesto, sin tornarse apocalíptico, de crisis.

 

Desde el 2008 preside Inexmoda. A pesar del bajo crecimiento de la economía actual, es optimista frente a los retos. Se toma y vive la moda muy en serio, la saca del cliché frívolo que en ocasiones la envuelve. Su sencillez al expresarse contrasta con su elegancia.

 

 

¿Por qué el 2017 es un año distinto para la industria de la moda? 

 

Esperamos que este segundo semestre cierre un poco mejor, aunque no será suficiente para compensar lo ocurrido. En Inexmoda nos ha tocado ser más creativos, innovadores, contamos con buenos aliados, pero claramente este año la plata ha estado escasa. La confianza del consumidor es bajita y, con seguridad, vamos a cerrar el 2017 con niveles muy bajos de crecimiento.

 

¿Por qué la coyuntura política impacta al gremio?

La confianza atraviesa todos los eslabones de la sociedad. En Colombia se juntan una serie de variables que desincentivan al consumidor, que lo obligan a posponer decisiones. Desde hace rato estamos en un país polarizado, con reforma tributaria a bordo. Entonces, si usted iba a cambiar el carro, lo ve y dice "hombre, de pronto con una llevadita al taller, a que le hagan un ajuste, me aguanta otro año". Así sucede con la nevera, la lavadora, el celular, los viajes, la ropa... Lo único que se ha comportado un poquito mejor este 2017 es el sector del entretenimiento, representado en bares, restaurantes, cines. A este fenómeno yo lo llamo factor tienda; la gente no se está arriesgando a largo plazo, sino que está comprando al día, una actitud que frena la economía. 

 

¿La confianza continúa en caída libre para octubre, noviembre y diciembre, o cree en una leve levantada? 

Son meses importantes por la Navidad. Esperamos terminar un trimestre positivo. Estamos en un año político, con poca claridad de quién será el próximo presidente. El año entrante hay Mundial de Fútbol...  En Inexmoda nos acordamos en estos días que cuando Colombia jugó en Brasil 2014, esos meses de junio y julio fueron de los más bajitos en ventas para la industrial de la moda. Hace cuatro años la gente se dedicó a ver fútbol, comprar televisores, tomar cerveza y comer crispeta. 

 

Recientemente finalizó BCapital ¿para qué sirven las ferias de moda?

 
Nosotros tenemos que transformar las empresas, hacerlas más competitivas para llevarlas a los mercados, que son las mismas ferias. Actualmente tenemos cuatro: Colombiatex de las Américas, que es para insumos y vamos a celebrar la edición treinta el próximo año; luego viene Colombiamoda, en julio, y, paralelamente, está Textiles 2, que es de insumos también. La más pequeña se llama BCapital, aquí en Bogotá. ¿Para qué sirven? Para que las empresas puedan encontrarse con sus compradores. 

 

En Inexmoda hablan de sistemas moda. ¿De qué se trata este concepto?

Tuvimos la oportunidad de ejecutar un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo, en donde se invitaba a crear una estructura para fortalecer Inexmoda para la transformación empresarial. Parte de ese ejercicio fue una misión a Italia, para conocer su institucionalidad, que, por supuesto, apoya la industria de la moda. En las conferencias observamos que siempre nos hablaban de fashion system, traducido al español como sistema moda. Nos pusimos a indagar y resulta que los italianos, así como los franceses y los brasileros, cuando se refieren a este sector, no hablan solo del sector textil y de confección, sino del sistema moda, porque ellos entienden que va más allá del vestuario. El sistema moda es gastronomía, música, industria cosmética, arte, cine, turismo. Regresamos al país con esa información, investigamos y ahí supimos que se tiene en cuenta el sistema financiero. Se lo presentamos al gobierno de entonces y en todos sus programas el ministro de comercio empezó a hablar del sistema moda. En resumen, es una mirada más amplia a la moda. 

 

¿La moda interesa a un nicho social o es una industria que involucra a todos? 

Es muy grande la relevancia que tiene la moda desde el punto de vista cultural e industrial. Le voy a poner un ejemplo muy cotidiano: en algún momento nosotros hemos salido de nuestras casas sin desayunar, pero nunca, creo yo, hemos salido desnudos, salvo que haya una situación de emergencia. Entonces, mira la importancia y la relevancia que tiene la moda. Lo que pasa es que para algunas personas es una industria que tiene su lado light. Si profundizas puedes descubrir lo que mueve la industria. 

 

¿Se puede hablar de consumo responsable cuando de comprar ropa se trata? 

Se puede ser lo más cuidadoso posible, contemplando el respeto por los recursos naturales, la electricidad y la reglamentación existente en temas laborales, sin contratar niños, que ningún insumo sea de contrabando. Si soy comerciante, todas mis prácticas deben estar en el marco de la legalidad, de tal manera que garantice los derechos del proceso de la cadena. En el país, desafortunadamente, tenemos una cultura asociada a la ilegalidad del contrabando, que entorpece el comercio responsable.

¿Qué consejos le daría al lector para que adquiera ropa de un modo responsable? 

Si yo compro de contrabando, en algún punto de la cadena alguien no se beneficia de la producción de esa prenda. O sea que no pago tributo, no fui respetuoso con mi gobierno, no le compro a los proveedores de manera legal. Con seguridad no le pago las prestaciones a costureros que realizan su trabajo. Cuando lo hago legalmente, más allá de si la marca es nacional, va a haber de por medio unos temas de cumplimiento de las reglas y generación de trabajo. Si es en la tienda de Adidas, la marca está generando empleo en el país de origen de fabricación, y también estimula la contratación de vendedores. 

¿Es mejor adquirir lo colombiano que lo extranjero?

Yo con el tema de marcas internacionales tengo la siguiente mirada: si nos vamos al año 2008, durante la crisis económica, tuvieron que salir a buscar nuevos mercados. A mí me parece que, si son legales, son bienvenidos. Le das al consumidor más opciones y generas exigencia a las marcas locales, para que puedan competir hombro a hombro. 

 

¿Por qué no se debe estigmatizar lo chino, teniendo en cuenta que gran parte de lo que se vende es hecho allá?

Si empezamos un discurso de desincentivar la visita a tiendas extranjeras, el consumidor se va a privar de las posibilidades que ofrece un país de mercado de libre comercio. La invitación más bien sería a que ese consumidor sea responsable a la hora de escoger dónde comprar. Tiene que tener claro que en San Andresito algunos productos son ingresados de manera irregular. Pero si va a sitios serios, establecidos, como Éxito y Falabella, va a tener la tranquilidad de estar adquiriendo un objeto que ha hecho completo el circuito legal de impuestos. Más que bloquear una marca internacional, porque Colombia debe ser abierta a lo que sucede en el mundo, se debe estimular una cultura de comprar con respeto.

 

¿La moda es frívola?

Hablemos de cifras: las exportaciones de moda del país son de 600 millones de dólares y la industria da unos 600 mil empleos  (entre directos e indirectos). Si uno va a un centro comercial percibe la cantidad de oferta en nuestro país. Te estoy hablando de todo lo que genera la industria, que incluye medios de comunicación, modelos, pasarelas. Hay un mercado enorme de por medio, que va mucho más allá de la frivolidad.

 

La moda puede reducirse a diseñar, producir y vender. ¿Se discute de ella en un plano más académico, quizás persiguiendo innovación?

Somos conscientes de que tenemos que hacer ajustes en nuestro modelo de negocio, para poder adaptarnos a los nuevos entornos. Estamos terminando uno donde el conocimiento tendrá mucha fuerza, vemos una gran oportunidad en la creación de los estudios en torno al sistema moda en nuestro país, donde podamos tener información de tendencias, de negocios y de casos exitosos, para que empecemos a construir sobre la base de la historia.

 

¿Por qué Medellín es la capital de la moda colombiana?

Porque tiene una tradición textilera de más de 100 años, con industrias como Fabricato, Coltejer, Tejicondor, Leonisa, Grupo Cristal. Ha habido una mezcla de empresarios, académicos y ciudad muy valiosa, donde esa trilogía ha logrado tener una disposición hacia el tema de la moda. Con mucha modestia yo digo que Inexmoda, al ser el único instituto de América Latina que trabaja permanentemente por el desarrollo de la industria de la moda –con plataformas tan importantes como Colombiatex–, ha logrado posicionar a Medellín como la capital de la moda latinoamericana. 

 

¿Cómo se descentraliza la moda?

Creando espacios donde los diseñadores se puedan expresar. Eso es BCapital, es la posibilidad de generar expresiones novedosas, de vanguardia. Es donde los talentos pueden juntar su creatividad con transacciones. Solo mostrando tu trabajo no va a haber un gana-gana. Una tarea pendiente que tenemos como industria es el tema exportador. Los diseñadores pueden ser mucho más flexibles y montar unos programas agresivos, de contacto con el consumidor final. 

 

¿Por qué la ropa colombiana es de tan buena calidad?

Aquí hay un compromiso y una historia del quehacer. Se entiende que es un deber entregar el producto de calidad al consumidor. Por eso han fracasado marcas extranjeras, que no entendieron al consumidor colombiano, que es informado, que hoy tiene más capacidad de viajar y es exigente porque sabe de moda. Las marcas nacionales son muy responsables en entregarle a su cliente prendas de excelente calidad a muy buen precio. 

 

¿Cuáles son las marcas que sacan la cara?

El Grupo Cristal viene atendiendo nuevos nichos de mercado, por eso acaba de crear dos líneas. Gef detectó que el mercado masculino estaba descuidado, sin muchas puertas. Otra es Punto Blanco Athletic; hoy en día, nosotros estamos más preocupados por alimentarnos mejor, hacer más ejercicio, entonces creó una gama atlética. OffCorss lo están haciendo bien, no solo distribuye a través de sus tiendas de niños, sino también ha entendido la importancia del canal online y de la venta por catálogo. Las marcas de vestidos de baño han entendido también que pueden ser referentes globales.

Cuando voy a almacenes de ropa siento que las propuestas masculinas son cuadriculadas. ¿Por qué hay más variedad en la oferta femenina que en la masculina?

En la medida en que el mundo se mueva más, en que las fronteras entre el hombre y la mujer se vayan achicando, nos vamos a sentir con mayor libertad de arriesgarnos. Los hombres a veces no vestimos muy aburridos, pero eso ha venido cambiando. Ya nos animamos a más, lo veo en los diseños que podemos encontrar, en los cortes, los colores, las texturas. Ahí vamos. 

 

¿Qué idea tiene usted presente antes de vestirse?

Yo me fijo en la ocasión. Trato de estar lo más adecuado para el momento. Hay que respetar cada escenario, los códigos, y eso es lo bonito de la moda, porque si estuviéramos planos todo el tiempo, sería predecible. Es chévere cómo la gente se transforma para un coctel, para una fiesta, un matrimonio o para salir a cine. Esa dinámica de las ocasiones estimula el consumo de moda, porque si todo fuera igual, iríamos siempre en bluyines a trabajar, a la cena, al matrimonio. Debe haber una mediana coherencia entre el lugar en el que estamos y la ropa que nos ponemos.

 

¿Cómo se alimenta la curiosidad? 

Trabajando en el ser, dándose confianza y seguridad. Hoy tenemos la facilidad de la web. Ahí hay cosas para seguir. Al final del día, lo importante es que nos sintamos cómodos.

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