Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

Ansiedad: no duermas con tu enemigo

Descubre en 15 pasos, cómo controlar la ansiedad.

 

Por: Dra. Alexandra Rada

 

Si no tenemos bien identificados a nuestros enemigos, va a ser hacer difícil combatirlos. La ansiedad es una fiera, a pesar de que empezó siendo un corderito que estaba dispuesto a ayudarnos a responder de la manera adecuada ante peligros y amenazas. Con la evolución, sin embargo, se convirtió en un terrible enemigo, en un lobo feroz dispuesto a devorar nuestra figura, nuestra autoestima, nuestro estado de ánimo, nuestra salud y nuestra felicidad. Si no reconocemos las emociones que nos hacen daño, podemos estar conviviendo con ese lobo disfrazado de linda ovejita, lo cual es malísimo, sobre todo para las mujeres, que solemos resolver con comida cualquier emoción. Es fácil dormir con el enemigo sin darnos cuenta.

 

En un día de esos intensos que vives a toda velocidad –en el que te toca ser madre, profesional y hasta conferencista–, observas un auditorio repleto de mujeres ávidas de recibir un sabio consejo contra algo que les aterra: la ansiedad. El psicólogo Martín Plutarco Guío –con estudios en terapia cognitiva conductual, conferencista y asesor personal y corporativo– daba algunas claves acerca de la importancia de entender nuestras emociones. Enseñaba a identificarlas y a localizar su causa: “Si te sientes temerosa por la ocurrencia de hechos que no han sucedido, tensionada, desganada, con preocupaciones excesivas, distraída, no duermes bien, peleas hasta con el gato y desconfías hasta del vecino, sientes malestar estomacal, sensación de ahogo o hiperventilación, y visitas el baño muy frecuentemente, sería de vital importancia hacer un pare en el camino y pensar”, afirma Guío. A lo que cabría añadir: una consecuencia agravante de esos síntomas es recurrir a la comida sin pausa y engordar.

 

658599076

 

15 pasos para controlar la ansiedad

Martín Plutarco sugiere seguir estos 15 pasos, como terapia diaria contra el lobo feroz de la ansiedad:

 

1. Inhala profundamente hasta llenar tus pulmones.

2.  Aguanta la respiración unos segundos.

3. Exhala lentamente. 

4.  Repite el ejercicio varias veces y sin afanes. 

5.  Pregúntate qué ha ocasionado este malestar.

6.  ¿Son pensamientos sobre hechos reales o imaginarios?

7.  ¿Tienen solución o no están bajo mi control?

8.  Afronta esta emoción negativa.

9. Si tiene solución, muévete y soluciónala ya.

10. Si no está bajo tu control, déjala pasar.

11. Reflexiona y piensa que en el pasado has podido manejar estas preocupaciones.

12. Piensa en un recuerdo agradable y significativo, si te arranca sonrisas, mejor.

13. Suelta la preocupación, suelta la tensión corporal y retoma tus actividades, no te preocupes, mejor ocúpate.

14. Repite: “no vale la pena arruinar este momento de mi vida”. 

15. La vida es una fiesta y me la pienso disfrutar.

 

Es peor de lo que imaginamos que que lo que sucede

 

Hay dos ejemplos claros que nos demuestran que los problemas no son tan graves como pensamos. Uno es la celotipia: los celos enfermizos de aquellos que creen que su pareja es infiel todo el tiempo. Otro caso es el de los hipocondriacos: que viven con angustia ante la idea de que tienen cáncer o cualquier otra enfermedad grave. Son estados en los que ese lobo feroz ha devorado por completo a la persona, despojándola de su personalidad y arruinando sus relaciones y su vida diaria.  La imaginación puede hacer mucho daño. 

 

Martín Plutarco señala que “puede que las cargas sean pesadas, que las responsabilidades económicas nos cerquen, que las frustraciones acompañen nuestros recuerdos y que nuestras elecciones de vida no hayan sido las mejores, pero preocuparnos por situaciones que ni siquiera han sucedido tiende a convertirse en nuestro pasatiempo predilecto. Sin embargo, de ustedes depende si desperdician su tiempo arrepintiéndose de lo malo que hicieron en el pasado o pensando en lo incierto e impredecible del futuro. Les propongo que vivan y disfruten el presente. Abran el libro de su vida, observen las páginas en blanco de los años que le restan y, lápiz en mano, escriban la más hermosa historia. No importa la edad, siempre es temprano cuando deciden ser felices, la mejor versión de ustedes está esperando para ser descargada”. 

 

gráfica

 

Deportes que ayuda: ¡Al agua patos!

 

El ejercicio físico es un gran aliado para combatir la ansiedad y la depresión. No todos los deportes son apropiados, hay que buscar los que nos pueden ayudar a liberar la ansiedad y que, a la vez,  nos dan placer y vitalidad. El mejor de todos es la natación: libera tensiones, relaja, mantiene el peso a raya y reduce síntomas de la ansiedad, como los dolores musculares y el insomnio. 

 

Recomendados, también, los llamados deportes asociativos, que implican la participación de otras personas, como el tenis, el baloncesto, el fútbol, el voleibol. Ayudan a eliminar la energía negativa que produce la ansiedad y combaten el posible y temido aumento de peso, que casi siempre viene incluido en el paquete de los cuadros de ansiedad.

 

Las actividades físicas que implican relajación también son buenas: yoga o pilates, por ejemplo.

Leer mas: 

Leer más

Publicidad