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De regreso con toda: a limpiarnos y recuperarnos

La fórmula de la Dra. Rada está recomendada únicamente para personas saludables y con un ligero sobrepeso, originado por las vacaciones.

Por: Dra. Alexandra Rada. 

 

Cada nuevo año es una nueva oportunidad para hacer bien la tarea, especialmente cuando se trata de ese pilar en el que se cimienta toda nuestra felicidad: la salud. Cada enero queremos regresar con toda, con las pilas puestas y ganas de dar un impulso positivo a nuestras vidas.  Queremos recuperar rápidamente el juicio perdido en las vacaciones, para bajar aquellos kilitos de más que, por la inercia de las fechas, se nos vinieron encima.

 

¿Cómo poner la velocidad de crucero de nuestro metabolismo y despojarnos lo antes posible de los excesos vacacionales? Yo le tengo la respuesta, ¡pero mucho ojo! ¡Las recomendaciones que encontrará aquí solo son para gente completamente sana! La siguiente fórmula está recomendada únicamente para personas saludables y con un ligero sobrepeso originado por las vacaciones de fin de año. Si este no es su caso, nuestra recomendación es que acuda a un profesional y realice su proceso de adelgazamiento de manera controlada y bajo supervisión médica. 

 

15 DÍAS PARA RECUPERAR LA FIGURA

Tenemos que arrancar con la mejor actitud. La pereza es amiga de la pobreza, huyamos, por tanto, de cualquier tentación perezosa o derrotista. Ya sabemos que el regreso es duro para mucha gente, pero será menos grave si llevamos adelantada la tarea  en la que venimos trabajando desde octubre: querernos a nosotros mismos cada vez más. Los invitamos a seguir esta dieta y a contarnos luego sus resultados, tanto a la hora de recuperar su figura como en el momento en el que se sientan desintoxicados.

 

Vamos a repasar detenidamente este plan de alimentación con el que, en tan solo 15 días, vamos a poder recuperar la figura y, al mismo tiempo, limpiar el organismo por dentro. Órganos vitales como el hígado sufren en exceso por la carga extra que le damos en estas fechas, así que lo que proponemos va a aliviar todo nuestro cuerpo.

 

Es bueno realizar este plan con un ejercicio complementario muy moderado. Será suficiente caminar todos los días entre 30 y 45 minutos. Además, es importante una constante ingesta de agua a partir del cuarto día, que apoye los licuados y las sopas. Mantendrá el cuerpo hidratado y nos ayudará a eliminar toxinas.

 

DÍA 1: LICUADOS DE FRUTAS Y VERDURAS

El primer día solamente vamos a darle a nuestro organismo frutas y verduras completamente licuadas. ¿Por qué licuadas? Para que el organismo esté en total reposo y no haga ningún esfuerzo, ni siquiera procesar alimentos. Podemos mezclar la fruta que queramos con la verdura que queramos, o consumirlas por aparte. Todo el día debemos tomar esos licuados, de modo que el organismo empiece a tomar lo mejor de la fruta y lo mejor de la verdura para botar todas las toxinas que están en exceso. 

 

El alto poder astringente de estos alimentos nos colaborará en la labor de desintoxicación. Es muy probable que en este primer día empiece a notar una sensación de limpieza interior y bienestar que nos va a animar a seguir adelante.

 

DÍA 2: SOPAS

El segundo día vamos a empezar a hacer sopitas, exclusivamente de verduras. El cuerpo recibe muy bien algo calientito, así que empecemos a darle sopas de cualquier tipo de hortaliza que se nos pueda antojar (hay que evitar los tubérculos.) Mucha atención: todavía no vamos a ponerles proteínas ni harinas a las sopas. 

 

Lo que sí podemos hacer es agregar a nuestra alimentación los licuados del primer día. Podemos alternarlos con las sopas, con lo cual seguimos ayudando al organismo a recuperarse y a limpiarse. Este segundo día empezaremos a masticar los pedacitos de verduras de las sopas, así sean poquitos. 

 

DÍA 3: ENSALADAS 

El tercer día podemos ir añadiendo más cosas a lo que ya hemos comido en los días anteriores; es decir, podemos combinar los licuados con las sopas de verdura y añadiremos las ensaladas. 

 

Comeremos vegetales crudos, de cualquier tipo, pero las ensaladas no pueden contener ninguna proteína animal ni tampoco harinas.

 

DÍA 4: VEGETALES AL WOK

El cuarto día damos un pasito más y añadimos a nuestra alimentación todo tipo de vegetales cocinados al wok con un poco de aceite de oliva, un poco de sal y unas gotas de salsa de soja, todo sofrito para que nos quede espectacular. 

 

A partir de aquí podemos organizar de manera personalizada nuestra dieta del día: seleccionaremos  qué comemos al desayuno, a la hora de las onces, al almuerzo y a la cena. 

 

DÍAS 5 AL 10: PROTEÍNAS, CARNES BLANCAS Y PESCADOS

Ya a partir del quinto día y hasta el décimo, vamos a incluir las proteínas. Para saber qué proteínas podemos consumir en estos días, debemos ceñirnos a las carnes blancas, como el pollo, el pescado y los mariscos, e incluso podemos consumir huevos. 

 

Ya que aumenta la variedad, podemos preparar algunos platos espectaculares, como una buena pechuga con verduras al wok, o unos langostinos asados, con aceite de oliva, para cenar.  También podemos añadir lo de los días anteriores: sopita y jugo. 

 

DÍAS 11 AL 15: CARNES ROJAS Y HARINAS

A partir del día once, vamos a agregar las carnes rojas y las harinas, con lo cual completamos la rueda de los nutrientes necesarios para nuestra alimentación y ponemos al cuerpo en esa velocidad de crucero que nos permitirá mantener nuestro peso y un estilo de vida saludable. 

 

La carne roja no la agregamos antes porque es la que tiene más toxinas similares al cuerpo humano, así que la dejamos de última para darle tiempo al organismo de tirar todas las toxinas. De esta forma, cuando le agregamos la carne no nos sentimos pesados. No abuse de las carnes rojas y compleméntelas en su dieta semanal con otro tipo de proteínas, como las carnes blancas y los pescados.

 

En cuanto a las harinas, es importante consumirlas, pero solamente una al día, máximo dos, de acuerdo con su actividad física regular. Después de todos los excesos de diciembre, al retomar las harinas, así sean pocas, les van a saber deliciosas. 

 

Es muy importante siempre consumirlas en el desayuno y en el almuerzo, hay que evitarlas a toda costa en la noche. En el desayuno son una muy buena opción, ya que le darán energía al cuerpo recién comenzado el día. En la comida no se aconsejan porque, aunque dormidos también quemamos calorías, el proceso nunca va a ser equiparable a la actividad que se realiza durante el día.

 

Foto: Getty.

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