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El vestido que cambió la elegancia

El vestido que cambió la elegancia
Es un ícono desde los años 20. Chanel lo convirtió en el rey de la noche y desde entonces divas del cine y diseñadores lo volvieron un infaltable.Está en su furor y pisa fuerte en pasarelas y vitrinas.

Es extraño pensarlo, pero durante siglos la elegancia repudió el negro. Su oscuridad, su relación con lo masculino y su vínculo con la clase burguesa y no con la aristócrata hicieron que el negro caminara por terrenos muy diferentes a los que hoy en día lo posicionan como el adalid de la elegancia.

Fue Coco Chanel, una vez más, la encargada de vestir a las mujeres con el color que ella decía era “el más democrático”, “el más barato” y “el más sencillo de copiar”. Fue la diseñadora francesa -precursora de la mayoría de la ropa que las mujeres usamos hoy en día- la que inventó un pequeño vestido negro, de líneas simples, que escalaba a la rodilla y que nos daría el alivio de dejar de parecer los ponqués rosas y azules de la reunión. Su invento, transgresor para entonces en donde aún estaba la herencia de la Belle Epoque con sus rimbombancias, encajes, sombreros y complejas siluetas, nos regalaría la sobriedad requerida en una época en que la producción masiva de Ford y el crecimiento de las ciudades hacía indispensable parecer mujeres aptas para el trabajo. Y nada más versátil que un buen vestido negro, una consigna que aún sigue vigente, tanto que recientemente fue declarado el ícono de moda que mejor ha sobrevivido a los tiempos.

Así, desde la década de los 20, el little black dress (pequeño vestido negro) conquistó el armario femenino como uno de los infaltables de la moda. Se convirtió en el traje de coctel por excelencia, pero luego escapó a las tiranías de la noche y fue permeando el vestuario más cotidiano de las mujeres.

Desde los años 60 su imperio es infalible y en las pasarelas internacionales Estella McCartney y Marc Jacobs volvieron en esta temporada a juguetear con esta prenda entrañable que grandes diseñadores como Christian Dior, Oscar de la Renta y Calvin Klein han inmortalizado repetidas veces en sus colecciones.

En las pasarelas de Colombiamoda, el infaltable en el guardarropa reapareció de manos de los diseñadores de la marca española Mango que afinando la cintura con cinturones dorados, dándole vuelo a la falda o haciendo cortes asimétricos en las mangas le dieron su lugar de rey de la noche. Silvia Alfonso también incluyó entre su universo de estampados románticos unos vestidos negros Amelia Toro, que reinventó la camisa masculina para el cuerpo femenino, lo puso a conversar con el verde limón o con el blanco en cuellos y puños. 

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