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La vida en pareja de un actor porno

Por: 
Carlos Torres
Teresita Londoño y Manuel Arias serán papás. Mientras esperan la llegada de su primer hijo, él actúa en películas de cine para adultos.

Sus papás le dicen que es muy verraca en aceptarlo, pero reconocen que desde que lo conocieron él ha sido muy bueno con ella. Teresita Londoño agradece el apoyo de los suyos. Está esperando un hijo del actor Manuel Arias. Cualquiera que escriba en un buscador en Internet ‘@Sr_Matamorros’ o ‘Alex Moreno, actor porno colombiano’ puede verlo en imágenes. En apenas un año de carrera ha protagonizado cerca de 39 videos  que están disponibles a un clic. En su casa en Medellín, Teresita Londoño los ha visto todos. Podría aprendérselos de memoria. Repasa su torso desnudo, la entrepierna, las abdominales, un gesto de infinito placer junto a otra mujer. Los consume con una mezcla de confianza y enojo. Unos días más lo uno que lo otro.  

 

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 “El reto más grande es entender que el cine de adultos es un trabajo”, dice la estudiante de Psicología. En su memoria Manuel es más que un moreno espigado que actúa su propia virilidad. Para ella es un caleño que va en segundo semestre de Ingeniería Industrial, un hombre que ha sido profesor de baile y repartidor de pizzas, entre otros oficios. Es su novio, su concubino y el padre de su hijo. “Desde que se dedica a la actuación nuestra relación ha mejorado. Es más expresivo, tenemos diálogo sincero y permanente. Si fuera al contrario sería muy difícil  de sobrellevar”, anota. 

 

Al regreso de una producción, Manuel suele encontrarla enojada. Es una situación frecuente que se despeja con razones o con silencio. “Cuando mi mujer está distante, le insisto en que estoy haciendo un trabajo que no involucra sentimientos. Que voy a lo que voy y punto. Pero hay días en que es imposible que me entienda. Dedicarse al porno es tarea de dos. Lo hacemos para obtener ingresos, llegar sin inconvenientes a fin de mes”, asevera Manuel. 

 

¿Una erección nace o se hace?  

 

Nace en la casa y se hace en un video porno, es el principio de Manuel. Lo natural no necesita explicaciones, en cambio lo inducido sí.  “Yo me preparo mentalmente, me siento en un sitio, solo, a que mi pene se ponga erecto. La manera de motivarse de algunos colegas es ver a la actriz en fotos. A mí me funciona estar en una esquina, concentrado en lo mío, de tal modo que cuando me llamen a escena, yo esté preparado”, dice. Hace un año Manuel realizó su primera prueba. En un trío (dos hombres y una mujer) fue el segundo al mando. En la tercera escena lo dejaron con la actriz.  “No tuve una erección sostenida. Se levantaba y al ratico se caía. Mientras lograba la erección que los directores querían, cortamos varias veces. Ellos y el actor principal, con más experiencia que yo, me pedían calma, que me relajara. Al final funcioné y de la productora volvieron a llamarme”, recuerda.

 

Si el reto de Teresa es aceptar el trabajo de Manuel, el de él es estimular el miembro y retener las ganas en condiciones adversas. Estar a la altura para un profesional del porno es domesticar los nervios, la ansiedad y la presión. “Uno siente pena, se intimida, no conoces a la persona con la que vas a hacer la escena –confiesa–. El porno no se reduce a penetrar. Debes seguir un guion, estar frente a una cámara, cerca de vos, de tu cuerpo. Yo procuro que el sexo sea tranquilo, que no sea brusco, que no haya dolor. Si la pose sale mal, debo estar dispuesto a repetirla, conservando la erección. Es una labor mecánica que exige una gran actitud mental”.

 

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Las ventajas de estar con un actor porno

 

Teresita siente miedo de perder a Manuel. Las actrices con las que comparte pueden convertirse en más que compañeras de set.  “¿Qué tal sienta placer con una nena y me deje por estar con ella?”, se pregunta. Aquí es cuando aflora la madurez adquirida en estos 12 meses de verlo con otras mujeres. “Las actrices guapas me producen celos. A veces es problemático que en la escena demuestre placer, porque se me olvida que actuar el placer es parte del trabajo”. 

 

Al final de cada reto queda una sensación de seguridad. Teresita considera que hoy hay más pasión entre ambos. El sexo lo disfrutan a plenitud. Manuel lleva a la cama las lecciones aprendidas en los rodajes. Las viven de modo natural, el goce se eleva al ritmo del instinto. “Nuestra sexualidad cambió. Venimos explorando otros espacios que antes no nos atrevíamos a buscar. Le perdimos el temor a hacer cosas distintas”.

 

En cuatro meses serán mamá y papá. Manuel quiere seguir con su carrera. Es soñador y ambicioso, no le teme a ser padre y actor porno al mismo tiempo. Los roles no son excluyentes. “Mi objetivo es seguir aprendiendo, innovar, buscar naturalidad en lo que me exijan. Me gustaría dar el salto a Estados Unidos y Europa. Trabajo fuerte para que otras productoras reconozcan lo que hago”. Teresita, la valiente, la verraca, lo apoya. En un arranque de confianza asegura que a medida que Manuel vaya creciendo como actor, será más fácil aceptar su oficio. Paradójicamente, el día que no le vaya bien, que no se vea verosímil el placer –ese que la llena de inseguridad–, le pedirá que se retire.
 

 

Foto: iStock. 

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