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Eduardo Sánchez, el paisa que peina a las famosas en España

Por: 
Juliana Eusse Guerra
Eduardo Sánchez, el paisa que peina a las famosas en España
El estilista Eduardo Sánchez se crió en el barrio Aranjuez. Ha peinado a personalidades como la jequesa de Qatar, Linda Evangelista y la reina Noor de Jordania. Hoy tiene su espacio en el barrio Salamanca, en Madrid, a donde acuden Juanita Acosta y Daniela Ospina.

La Reina Letizia de España cambió de look hace un par de meses y entre comentarios televisivos y portadas de revistas, con las opiniones a favor y en contra de su nueva imagen, aparecía, de manera relevante, la opinión del estilista paisa Eduardo Sánchez. 

“Destaco la sencillez del long bob, bien ejecutado, es de un minimalismo chic”, comentaba en el periódico ABC Eduardo, quien hoy camina entre estrellas. Él ha tenido bajo la destreza de sus manos a mujeres míticas como la modelo Linda Evangelista y se pasa sus días asesorando y peinando a la élite madrileña en el barrio Salamanca. Aunque su historia comenzó muy lejos de allí, se remonta al tradicional Aranjuez en Medellín.

Antes de pasar por salones de alta peluquería europeos, su habilidad con las tijeras y los cepillos se formó en la Academia Mariela de su ciudad natal. Su carrera ha sido una suma de esfuerzos y un batallar sin descanso.

 

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El interés de Eduardo es que quienes lo visiten se sientan como en casa, por eso lo llamó Maison.

 

Avances fue su primera peluquería en el Centro Comercial El Paso, junto al emblemático Edificio Coltejer, en pleno centro de Medellín. Allí en los años 80, secretarias y alguna que otra ejecutiva en ascenso fueron su clientela. Pero los sueños de Eduardo estaban más allá de la carrera Sucre con la Avenida Oriental. Más allá del parque de su querido Aranjuez, él soñaba con París. 

“No dejaba de pensar en Europa, en París. Un día mi tía Margarita habló con una amiga de la familia que tenía una hija en Bruselas, a ver si me recibía. No llegaría a París, pero sí a Europa, con eso me bastaba”, cuenta. Luego de vender la mitad de su peluquería y rifar en chance sus enseres, viajó el 30 de enero de 1990 con 750 dólares en un bolsillo y en el otro su sueño de encontrar un lugar, su lugar, en Europa. 

Trabajar limpiando en un asilo de ancianos y estudiar francés en las noches en la Universidad de Lovaina, fue su comienzo en Bruselas, pero luego, gracias a las colombianas que limpiaban como él, volvió a lo suyo: la peluquería. “La amiga que me recibió en Bruselas regó el cuento entre sus compañeras de que había llegado un peluquero desde Medellín. Cuando ellas regresaban de limpiar casas, yo iba y les cortaba el pelo. Así, poco a poco fui dejando de limpiar escaleras y me dediqué de lleno a la peluquería”.

De peinar colombianas inmigrantes como él, poco a poco Eduardo fue consiguiendo trabajo en salones. “Fueron muchas las puertas que toqué. Yo estaba seguro de lo que hacía y entraba sin miedo”. Trabajó junto a Olivier Dachkin, un destacado peluquero belga y en una reconocida peluquería llamada Le Salon Bleu. 

“Ya llevaba unos cinco años viviendo en Europa, había aprendido inglés y francés. Y un día me levante, miré por la ventana y pensé, qué día más gris. Hasta ese día no había notado el mal clima, no me había quejado del frío, ni de lo triste de la ciudad. Entonces entendí que un ciclo había terminado en mi vida”.

Sin saberlo, ese día gris comenzaría la carrera en ascenso de Eduardo Sánchez. Vio un anuncio en la prensa donde la casa de alta peluquería francesa, Jacques Dessange, con más de 500 salones alrededor del mundo y firma exclusiva del Festival de Cannes, buscaba peluqueros para proyectos en España. Eduardo se presentó a la convocatoria.

 

Lee Miller I - 1 Maison Eduardo Sanchez HD

 

Eduardo Sánchez tuvo la inspiración de su última colección, Musa, en  Cadaqués, en la casa museo de Salvador Dalí. Al observar una habitación en la que había numerosas fotos del pintor acompañado de diferentes personajes, en su mayoría, mujeres. Y como protagonista entre todos, su mujer Gala. “No había pasado mucho tiempo desde el lanzamiento de Love Is In the Hair, mi primera colección como Maison Eduardo Sánchez, ¡y ya estaba pensando en la siguiente! Y fue al ver esas imágenes cuando pensé que la siguiente debería estar dedicada a mujeres como Gala: musas que habían inspirado a grandes artistas y cuya personalidad les habían permitido expresar su arte”.

 

Su talento, hablar español, inglés y francés, le dieron el puesto. Fue elegido director de la casa en España y comenzó a trabajar en Marbella. Formar parte de Jacques Dessange lo llevó a peinar estrellas en el Festival de Cannes y a hacerse un lugar entre los famosos estilistas europeos. 

“Mis padres eran humildes, no tenían cómo pagarnos una universidad, entonces cuando terminé el bachillerato, en el Liceo de la Universidad de Medellín, tenía que decidir a qué me quería dedicar y buscarme los medios. Decidí hacerme peluquero”. Preparando tamales desde las tres de la mañana, junto a su mamá, Marta Mazo, pudo pagarse la Academia Mariela.

“Estando en España, la firma Jacques Dessange me propuso ser su director creativo, era un sueño jamás imaginado, pero también fue muy duro, fue aprender y sufrir, porque los egos de algunos colegas no me lo hicieron fácil. Cuando llegó el momento del relevo vinieron a elegirme a mí, a un latinoamericano para manejar la dirección artística de una casa de peluquería premium parisina, eso no debió gustarles a muchos”. 

Y como la guerra no es lo suyo así sea un luchador nato, después de casi tres años como director artístico de la firma y de vivir entre París y Madrid capoteando egos, Eduardo decidió dejar a otros rasgarse las vestiduras entre sí y emprendió un nuevo camino. Empezó a soñar con su espacio propio. Compartiendo barrio con selectas marcas internacionales, en la calle Claudio Coello de Madrid, está su casa. Sí, su Maison Eduardo Sánchez, nombre del espacio donde ocurre la magia y se hace palpable su éxito. “Yo quería dar lo que soy, recibir, acoger y eso pasa dentro de una casa, por eso este espacio no es una peluquería, es una maison”. 

Hoy tiene a su cargo 30 personas. Entre sus empleados están dos sobrinos y su hermana. “Me traje a seis de mis hermanos de Colombia”.

Entre sus momentos gloriosos atesora el día que recibió en Madrid la llamada que le indicaba que Mozah Bint Nasser Al-Missned, la jequesa de Qatar, lo estaba buscando. Ella, todo un símbolo de elegancia, había escuchado hablar de él, tenía un evento importante y quería que le cortara el pelo. Colgó y aún atónito, empezó a empacar. No fue una fiesta, la jequesa quedó tan contenta con su trabajo que estuvo dos días más en Qatar arreglándola. 

 

Amanda Lear II - 1 Maison Eduardo Sanchez HD

 

 Para pagar sus estudios en Medellín, Eduardo preparaba tamales con su mamá para vender. 

 

Tras peinar a Noor de Jordania y María Teresa de Luxemburgo, Eduardo anhela hacerlo con la reina Letizia. “Es una mujer muy guapa, hay muchas propuestas que se le pueden ejecutar a su estilo, tiene enormes posibilidades”, dice.

Hoy, Eduardo cuenta con su propia casa de alta peluquería, arropado por la marca francesa Leonor Greyl, con la que lanzó este año su segunda colección, llamada Musa.

Entre el glamour del barrio Salamanca y las estrellas del Festival de Cannes no se pasea un Eduardo diferente al chico que creció en Aranjuez. Despliega el amor por sus raíces bailando cumbia, porque a cumbia suena su vida, “es pura calidez, alegría y cadencia”. Se emociona, igual que cuando recuerda el sabor de la guanábana o de un buen arroz con coco. 

“Cuando voy a Medellín siempre paso por el salón, por Avances, aún existe en pleno centro de la ciudad, cerca al Coltejer. Verlo me recuerda quien he sido, quien soy”. 

 

Fotos: Cortesía.

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