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¿Por qué las novias se casan de blanco?

Por: 
María Pasión
La reina Victoria de Inglaterra tomó decisiones que pasaron a la historia, como vestir de Marfil el día de su matrimonio.

De pequeña me preguntaba por qué todas las novias se casaban de blanco y nunca imaginé que una reina europea sería la respuesta.
Esto de casarse de blanco lo popularizó Victoria de Inglaterra, en 1840. Cuenta la historia que las novias solían llevar otros colores para casarse. Elegían un vestido especial, que en la España de mi abuela era con frecuencia negro, y se lo ponían en muy contadas ocasiones, entre ellas, al entrar en el féretro, para  cruzar el camino al más allá bien elegantes.

 

Victoria de Inglaterra revolucionó la forma de contraer matrimonio al decidir todo sobre su boda. Fue una reina caprichosa que sacó provecho de su condición. 

 

¡Y quienes pensaban que se trataba de una reina conservadora y triste, a partir de hoy la verán con otros ojos!

 

Lo más comentado de esa boda real fue su majestuoso vestido. Victoria apareció en la Capilla del Real Palacio de Saint James, en Londres, vestida de color marfil para contraer matrimonio con su primo Albert de Saxe-Coburg. Fue la primera reina en usar ese color en su matrimonio.

 

Victoria no escogió su vestido solo por vanidad, detrás de su elección estaba el interés de ayudar a los artesanos que fabricaban encajes a mano. La revolución industrial estaba haciendo de las suyas y los dejaba sin trabajo, así que la reina recuperó sus talleres y les dio la responsabilidad de hacer un vestido blanco de encaje de Honiton, que tardó en confeccionarse ocho meses. Lo acompañó con un tocado de flores naranjas, poco convencional para su tiempo, pero que luego muchas otras novias empezaron a copiar. La decoración floral y natural en el pelo se convirtió en una tendencia. 

 

La elección del blanco, atrevida y novedosa, en una persona tan observada, como lo era la monarca de Inglaterra, se popularizó hasta convertirse en el color más visto en las bodas de occidente. Este tono era difícil de conseguir. Era costoso blanquear los tejidos y solo las familias adineradas podían encargarlo. Esos obstáculos, unidos a su elegancia, le dieron mayor importancia al vestido de novia. 

 

Pero ser vanguardista tuvo su precio: Victoria de Inglaterra fue criticada por los aristócratas al aparecer en su vestido, ya que ese color históricamente se había asociado con el luto. Y fue vista con malos ojos por despreciar el rojo, el tono más frecuente en las bodas reales.  

 

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Victoria fue criticada por la aristocracia, el blanco siempre se había asociado con el luto.

 

Fue ella quien pidió la mano

 

La reina Victoria fue conocida también como la ‘abuela de Europa’, por haber tenido nueve hijos y 42 nietos, que terminaron emparentándose con otros miembros de la aristocracia y la monarquía europea. Se casó con su primo Alberto de Sajonia por amor. Cuenta la historia que perdió su cabeza por él desde el día que lo vio y por eso fue ella quien decidió pedirle matrimonio. ¡Una valiente! 

 

Con él, quien se convirtió en su consejero político más cercano, tuvo nueve hijos. Pasará a la historia como una reina enamorada de su marido, pero no como una madre entregada. Cuentan que comparaba estar embarazada con sentirse como una coneja. Para ella, los niños le hacían perder tiempo que debía ser para su esposo.

 

Lo más difícil de su relación matrimonial vino al conocerse la enfermedad de su amado Alberto, quien murió de fiebre tifoidea a los 42 años de edad (o al menos eso se cree). Devastada, la reina Victoria guardó luto por el resto de sus días. Siempre llevaba con ella una imagen de él, y todos los días les pedía a los sirvientes que ordenaran su ropa.

 

Enamoradiza hasta la tumba

 

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Victoria escogió su vestido para ayudar a los artesanos. La revolución industrial los estaba dejando sin trabajo, así que ella los empleo para que hicieran su traje.

 

Al perder a su marido, después de dos décadas de matrimonio, se apoyó en su criado John Brown, un simpático sirviente que sedujo a la reina con su personalidad. Algunos historiadores afirman que, incluso, hubo un matrimonio a escondidas, pero la casa real inglesa nunca ha confirmado esta información. 

 

Cuentan que la reina se hizo enterrar con una foto de Brown y un mechón de su pelo. ¿Habrán puesto la foto de su marido Alberto en el féretro al lado de la de Brown? Esto es imposible saberlo, lo que sí se conoce es que él no fue el último hombre en acercarse a su corazón. Sus últimos catorce años los pasó al lado de Abdul Karim, un sirviente indio que nunca recibió la aprobación de sus nueve hijos, quienes destruyeron por completo la correspondencia que intercambiaron entre los dos.

 

Aunque Karim tenía 24 años y ella 68, tuvieron una relación muy cercana. La reina Victoria lo presentaba a ministros y reyes, y le firmaba sus cartas como “tu adorada madre”. Teniendo en cuenta que nunca profesó un gran amor por sus hijos, todavía se desconoce el alcance que tuvo Karim en su corazón. Una película que se estrena este año, Victoria y Abdul, relatará por primera vez esta historia en las pantallas.

 

Su larguísimo reinado de 63 años solo ha sido superado por su tataranieta Isabel II. La reina Victoria demostró ser una monarca fuera de lo normal. Arriesgada, generosa, enamoradiza, capaz de salirse del molde. Por eso hoy,  cada novia que va de blanco y con flores en la cabeza le rinde un homenaje.

 

Foto: Getty.

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