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100 mujeres francesas firmaron manifiesto en contra del movimiento #MeToo. 30 activistas no se tardaron en contestar

Por: 
Redacción Cromos
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24 horas después de que la alfombra roja de los Golden Globe se tiñera de negro en apoyo a los movimientos #MeToo y #TimesUp que buscan, desde Hollywood, denunciar y condenar el acoso sexual en contra de las mujeres; y en el marco del aniversario de una de las feministas más icónicas de todos los tiempos, Simone de Beauvoir (aunque este último hecho quizá sea sólo una coincidencia histórica), 100 mujeres entre las que se encuentran activistas, actrices, periodistas e intelectuales de Francia, decidieron publicar un manifiesto con el que se oponen al “puritarismo” sexual que se ha desatado después de la caída del productor Harvey Weinstein.

 

Así comienza el texto que fue publicado en el diario francés Le Monde, el pasado 9 de enero:  

 

La violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un crimen, ni la galantería es una agresión machista.

 

Como resultado del caso Weinstein, ha habido una conciencia legítima de la violencia sexual contra las mujeres, particularmente en el lugar de trabajo, donde algunos hombres abusan de su poder. Ella era necesaria. Pero esta liberación de la palabra se convierte hoy en su opuesto: ¡Nos ordenan hablar, a silenciar lo que enoja, y aquellos que se niegan a cumplir con tales órdenes se consideran traidoras, cómplices!

 

Pero es la característica del puritanismo tomar prestado, en nombre de un llamado bien general, los argumentos de la protección de las mujeres y su emancipación para vincularlas a un estado de víctimas eternas, pobres pequeñas cosas bajo la influencia de demoníacos machistas, como en los tiempos de la brujería.

 

La actriz francesa Catherine Deneuve, quizá la figura más conocida de los firmantes, ya había expresado en el pasado mes de octubre, su desacuerdo con este tipo de fenómenos, calificándolos de excesivos: “No creo que sea la forma más adecuada de cambiar las cosas. ¿Después qué vendrá?, ¿Denuncia a tu puta? Son términos muy excesivos. Y, sobre todo, creo que no resuelven el problema”, declaró en ese momento.

 

Sus declaraciones ya habían causado polémica el año pasado, cuando la actriz defendió públicamente al director de cine Roman Polanski, quien fue acusado de haber violado a una menor de edad hace más de 40 años en Estados Unidos, “Siempre le han gustado las mujeres jóvenes. Siempre he pensado que la palabra violación era excesiva”.

 

Las 100 mujeres que firmaron el manifiesto, creen que #MeToo ha provocado en la prensa y en las redes sociales, una serie de denuncias públicas sobre personajes que, sin tener la oportunidad de responder o defenderse, fueron puestas al nivel de “delincuentes sexuales”.

 

Esta justicia expedita ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su profesión, obligados a renunciar, etc.; mientras que ellos solo se equivocaron al tocar una rodilla, tratar de robar un beso, hablar sobre cosas "íntimas" en una cena de negocios, o enviar mensajes sexualmente explícitos a una mujer que no se sintió atraída por el otro.

 

El texto advierte, además, que esta “ola purificadora” ha alcanzado efectos desproporionados en la cultura:

 

Censuramos un desnudo de Egon Schiele en un póster; pedimos la eliminación de una pintura de Balthus de un museo con el argumento de que sería una apología de la pedofilia; en la confusión del hombre y la obra, pedimos la prohibición de la retrospectiva de Roman Polanski en la Cinémathèque (Cinemateca Francesa) y obtenemos la postergación de la muestra dedicada a Jean-Claude Brisseau. Una académica considera que la película de Michelangelo Antonioni Blow-Up es "misógina" e "inaceptable". A la luz de este revisionismo, ni John Ford (La prisionera del desierto) ni incluso Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas) quedan a salvo.

 

Los editores ya piden que los personajes masculinos sean menos "sexistas", que hablemos de sexualidad y amor con menos desproporción, o que garanticemos que el "trauma experimentado por los personajes femeninos" sea ¡más obvio! ¡Al borde del ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer un consentimiento explícitamente notificado a cualquier candidato para tener relaciones sexuales! En cualquier momento dos adultos que quieran dormir juntos consultarán primero en una "aplicación" de su teléfono un documento en el que estarán debidamente enumeradas las prácticas que aceptan y las que rechazan.

 

Entre sus señalamientos, el grupo de mujeres también hace un llamado a no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual:

 

El filósofo Ruwen Ogien defendió una libertad de ofensa indispensable para la creación artística. De la misma manera, defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual.

 

 

La respuesta

 

Una treintena de activistas entre las que se encuentra Caroline De Haas, se tomó la tarea de responder el manifiesto, a través de una columna titulada: “Los cerdos y sus aliados tienen razón en preocuparse”. Para ellas, en el texto anterior “se mezclan deliberadamente una relación de seducción basada en el respeto y el placer con la violencia”, algo que puede tornarse peligroso porque pone todo en la misma bolsa:

 

Mezclar todo es muy práctico. Básicamente, si el acoso y la agresión es “un lastre pesado” es que no es tan grave. Los firmantes están equivocados. Esto no es una diferencia entre seducir o acosar, sino una diferencia en la naturaleza. Seducir es considerar al otro como su igual, respetando sus deseos, cualquiera que estos sean. Acosar, por otro lado, es considerar al otro un objeto disponible, sin hacer ningún caso a sus deseos o consentimiento.

 

El texto publicado hoy, 10 de enero, en el portal Francetvinfo.fr, responde a la calificación de “excesiva” que realizó el manifiesto sobre la campaña #MeToo, con cifras contundentes: “Tan pronto como la igualdad avanza, incluso medio milímetro, inmediatamente surgen las alertas sobre el hecho de que se corre el riesgo de caer en excesos. Excesos, estamos en lo cierto. Es en mundo en el que vivimos. En Francia, todos los días, cientos de miles de mujeres son víctimas de acoso. Decenas de miles de agresiones sexuales. Y cientos de violaciones. Cada día”.

 

Finalmente, las activistas aseguran que, aunque este tipo de declaraciones intentan “cerrar la regla de plomo que comenzamos a levantar”, no tendrán éxito. “Somos víctimas de la violencia. No estamos avergonzadas. Estamos de pie. Fuertes. Entusiastas. Determinadas. Terminaremos la violencia sexista y sexual”.

 

Foto: Getty. 

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