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Las jóvenes que están cambiando el mundo

Estas cinco mujeres lideran ambiciosos proyectos que trabajan por la equidad, la dignidad, la paz y el progreso.

Por:  Laura Muñoz  

Fotos:  Archivo particular

 

1. Mariana Medina y sus pequeños gigantes

 

Parece traída del futuro. De ese tiempo en el que conviviremos con máquinas disfrazadas de personas y en el que nos desplazaremos en carros voladores.  Al oírla uno siente que viene de otro tiempo porque lo que cuenta solo lo hemos visto en películas. Lo suyo son la biotecnología y la nanotecnología, y desde el Instituto Leibniz, de Alemania, lidera un grupo de investigación con microrobots que asisten en la fertilización de óvulos, realizan diagnósticos y liberan fármacos de forma localizada en el cuerpo humano para tratar enfermedades. En otras palabras, desarrolla minidispositivos que podrían ayudar a curar el cáncer o el Alzheimer.  “Esto es de gran importancia –explica Mariana–, porque nos permite crear herramientas que se encuentran a la misma escala de las biomoléculas o de las células, y de esta manera somos más efectivos y menos invasivos”. Su objetivo es ofrecer medicina personalizada y mejorar la calidad de vida de los pacientes. 

 

Mariana Medina

 

 

2. Ana María Gutiérrez y su arquitectura sostenible

 

Ana Mariia Gutierrez

 

Cuando oímos que alguien trabaja en construcción, imaginamos proyectos de edificios inmensos, con muchos ladrillos y cemento. Ana María trabaja en el sector, pero lo que ella hace es muy diferente a esa idea que tenemos clavada en la cabeza. Es la directora de Organizmo, un centro de diseño y capacitación que trabaja con comunidades vulnerables para crear asentamientos sostenibles con técnicas de bioconstrucción y tecnologías alternativas. Ella llega a un territorio, estudia los recursos que allí se encuentran y se adapta a ellos para montar un hábitat digno, auténtico y sustentable. Trabaja con las personas que viven en ese espacio e intercambian saberes para construir juntos. Ana María es especialista en usar la tierra, con ella hace estructuras hermosas y extrañas, de curvas y puntas, que parecen sacadas de los sueños de un constructor de otro planeta. Por medio de la arquitectura, ella empodera a la gente y la convierte en gestora de su propio entorno: “Desarrollamos proyectos que se enfocan en fortalecer la identidad de las comunidades”. 

 

 

3. Gabriela Arenas y el juego como educación 

 

Gabriela

 

A veces la gente actúa de cierta forma porque cree que es normal. Porque eso fue lo que vio en su casa. Porque no sabe hacerlo de otra manera. En muchos hogares, por ejemplo, se castiga con maltrato ¿porque, cómo más? Gabriela, por eso, fundó TAAP, un taller de aprendizaje para las artes y el pensamiento. “Muchos padres creen que deben ser violentos para educar a sus hijos, pero nosotros usamos el arte para mostrarles que no es así”, explica. TAAP es una organización que utiliza el arte y el juego para que las familias, las escuelas y las comunidades en América Latina sean entornos más pacíficos. Tan solo en Colombia tiene sede en más de siete departamentos, y vela porque las familias reconozcan la importancia del esparcimiento para desarrollar el pensamiento divergente. Esta periodista, que ha recibido varios premios por su labor, ha comprobado en estos programas que las personas desarrollan mejores relaciones interpersonales, rompen patrones culturales establecidos y sanan heridas. 

 

 

4. Ilana Milkes y la tecnología como arma

 

Ilana Milkes

 

En una sociedad que se mueve impulsada por universo digital, todos deberíamos saber más de tecnología. Según el diario Portafolio, que cita a la Universidad Unam, cerca del 60% de las personas pierden oportunidades laborales por no tener los conocimientos tecnológicos suficientes. Por esta razón, la idea de Ilana Milkes fue poderosa desde un principio: fundó World Tech Makers, una empresa que da cursos intensivos de programación –presenciales y virtuales– para aprender a hacer aplicaciones, páginas web, etc. Las clases las dan profesores con más de diez años de experiencia y los interesados pueden tomarlas a su medida: por seis meses y hasta por dos años (el costo varía según las necesidades). “Hemos transformado la vida de más de 500.000 personas”. 

 

 

5. Yeisully Tapias y el emprendimiento que salva

 

Yeisully Tapias

 

Yeisully tiene una vida cargada de dolor y de angustia, pero sobre todo, de valentía y verraquera. Desde el 2005, cuando llegó desplazada por la violencia a La Dorada (Caldas), se dedicó a construir la Asociación de Jóvenes Emprendedores (Asoje), que más adelante se convertiría en la Red Nacional de Jóvenes Rurales: una iniciativa en la que más de 3.100 jóvenes desarrollan proyectos productivos que les sirven de sustento a ellos y a sus familias. Su proyecto creció tanto que hoy en día está en 76 municipios de 27 departamentos del país. “Nosotros queremos que los jóvenes creen oportunidades, en vez de esperarlas”, explica. En estas comunidades vulnerables, su iniciativa genera diálogo, reconciliación y reflexión colectiva. Es una de las únicas vías que encuentran los jóvenes para combatir la indiferencia.

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