Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

Después de tres meses de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, en Venezuela, ellas no se dan por vencidas. Valerosas, decididas y persistentes, siguen saliendo a las calles sin saber qué les espera afuera. 

Las venezolanas desafían a la Real Academia de la Lengua Española. La institución cultural asegura que las mujeres conforman el sexo débil y ellas demuestran lo contrario. Incansables, salen a las calles desde que empezaron las protestas. Han liderado marchas en las que solo van armadas con flores –que les entregan a la Policía– y en las que avanzan con las manos arriba para resaltar que sus reclamos son pacíficos. Otras, más aguerridas, devuelven con fuerza las bombas lacrimógenas, que la Guardia Nacional Bolivariana lanza a los manifestantes, y arrojan piedras para defenderse, si es necesario. 

 

El 19 de abril, una mujer se interpuso en el camino de un tanque que  avanzaba para acallar a activistas de la oposición. Llevaba capa, como cualquier heroína, con los colores que representan a Venezuela. Al ver las fotos en las que detiene al vehículo de guerra, uno podría pensar que es una nueva versión de la Mujer Maravilla, pero ella –con la cabeza cubierta de canas– no tiene más súper poderes que su coraje y su firmeza. Aunque estaba rodeada de gases lacrimógenos y el tanque la empujaba para asustarla, su tenacidad pudo más. Allí se mantuvo, con una tela sobre su rostro como único escudo contra la potencia de los gases.

 

No, las mujeres en Venezuela no conforman el sexo débil. Ensangrentadas, indignadas, en ocasiones serenas, pero muchas veces rabiosas y adoloridas, las imágenes de ellas en las calles reflejan perseverancia, valentía y fuerza. Sobre todo, fuerza.  

Leer más

Publicidad
Publicidad