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En marzo del 2012, después de la encendida polémica frente a la fiesta brava, CROMOS asistió a temporada taurina de Bogotá y se puso en los zapatos de quienes viven los toros como una expresión de arte y de quienes critican el toreo por ser un espectáculo sangriento. Seis años después, el debate continúa. Juzguen ustedes.

“No acepto la muerte de un animal que, como un niño, inocentemente sale a jugar. El torero termina, a punta de inteligencia, movimiento y entrenamiento clavándole las banderillas y dándole una estocada”. David Manzur

 

 

“No creo en el sufrimiento de los animales. Ellos sienten dolor, claro, y se defienden como una manera de defender la especie, pero no sufren en el sentido del ser humano, no son conscientes del dolor”. Alfredo Molano.

 

 

“Gozan viendo sangre derramada, la de sus conciudadanos o la de los toros, pues a ellos lo que realmente los atrae es la sangre, sangre que disfrutan como vampiros del grotesco y triste espectáculo de ver caer un toro cobardemente inducido a la muerte bajo la mirada cómplice de quienes asisten al espectáculo para que los miren como a las reinas en una pasarela. ¡Sí, una pasarela de muerte y dolor!”. Felipe Zuleta

 

 

“No creo que los toros sean tan gratuitamente crueles como se dice. El toro es un animal al que le gusta pelear, como a los hombres o a los gallos. Hay pocos animales a los que les guste. A los tigres, por ejemplo, no”. Antonio Caballero

 

 

“Debemos luchar contra el espíritu inconsciente de crueldad con que tratamos a los animales. Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponer tal sufrimiento en ellos”. Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz.

 

 

“Hay un riesgo muy grande para el torero cuando entra a matar. El hecho de hacer el paseíllo no es para matar el toro, es para danzar con él. Es el juego entre la vida y la muerte, que definitivamente gana el hombre, la fuerza, la inteligencia”. César Rincón

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